miércoles, 1 de julio de 2009

Elementos esenciales de un Plan de Acción Tutorial (PAT)

Fernando García Córdoba
Rosario Trejo García
Anselmo Hernández Quiroz
*

Resumen
En los hechos, con mayor o menor frecuencia, ocurre que un alumno se acerca a un docente para comentarle acerca de sus circunstancias personales relacionadas o no con lo académico; y este hecho de alguna forma, pone en marcha la acción tutorial. Ésta es un intercambio interpersonal entre dos sujetos mediante el cual se procura el desarrollo del alumno. Sin embargo, cuando estas acciones resultan esfuerzos aislados y ajenos a una dinámica y cultura educativa que se enmarquen en acciones planeadas, resultan entonces, poco fructíferas si no es que en ocasiones hasta frustrantes.

Para que la acción tutorial brinde los beneficios buscados, es menester que se ubique en un macro contexto que le sea propicio y a éste se le denomina Plan de Acción Tutorial (PAT), el cual no sólo comprende aspectos curriculares, sino que incorpora consideraciones administrativas, dinámicas de trabajo y procedimientos.

En la presente aportación se brinda información relativa al concepto, objetivo y fases del PAT, así como las estrategias que le son adecuadas. La pretensión es proporcionar algunas orientaciones teóricas y operativas que favorezcan el diseño y puesta en marcha de un PAT.

El Plan de Acción Tutorial
La elaboración y puesta en marcha del Plan de Acción Tutorial (PAT) requiere, como sustento imprescindible, una nueva concepción tanto del quehacer educativo como de los actores involucrados en el mismo. En este nuevo modelo los alumnos son concebidos como seres individuales, únicos e irrepetibles, que poseen necesidades, expectativas, proyectos, limitaciones, valores y demás particularidades que los distinguen del resto. Pero además, dicha postura incluye el tener la confianza que los sujetos poseen capacidades que los posibilitan para lograr superar sus limitaciones y tomar decisiones acertadas.

Educar, en la lógica del pensamiento de la tutoría, deja de ser un trasmitir conocimientos para que sean memorizados y repetidos en razón de que se sabe ahora que un alumno no es un receptor pasivo de información. Para la tutoría, el educando es un ser con iniciativa, deseos de crecer, capaz de auto defenderse, solucionar problemas, que posee afectos y vivencias propias. Tiene potencialidades para construir conocimientos a partir de interactuar dentro y fuera de la escuela. Dichas ideas han de compartirse por todos los participantes del hacer educativo. No partir de la asunción de tales juicios por los involucrados en lo educativo, es injertar, forzar o trastocar y hasta violentar para imponer una lógica a una comunidad con una visión errada y propiciar situaciones que no benefician en nada a la acción tutorial.

Objetivos
Un PAT es un programa de ambiciones complejas. Esto es, su finalidad es lograr el crecimiento intelectual y personal de todos sus participantes, principalmente el alumno. Se pretende cubrir la función educativa en múltiples y variadas áreas de formación. En este sentido, algunos de los objetivos serían, de acuerdo a Moreno Olivos (2003):

· Revitalizar la práctica docente.
· Detectar los factores que inciden en lo académico.
· Evitar y prevenir los agentes que obstaculicen el desarrollo de los participantes.
· Fomentar el brindar una atención personalizada a los alumnos.
· Promover valores, actitudes y hábitos que impulsen el desarrollo de habilidades intelectuales y sociales en cada alumno.
· Reducir el fracaso escolar dado por ausentismo, deserción, reprobación, rezago y bajo rendimiento.
· Impulsar una educación efectiva en los actores del proceso educativo.
· Conocer de manera más amplia el proceso educativo y a los participantes.
· Promover un conocimiento respecto de quiénes son los alumnos.

En síntesis, el Plan de Acción Tutorial es un ambicioso proyecto que reconoce la necesidad de intervenir en numerosos ámbitos para crear un espacio en el que se logre principalmente que los alumnos crezcan y se desarrollen en lo intelectual y lo social, esto es, en un crecimiento integral.

La Acción Tutorial no es una tarea al margen del todo, es un proceso continuo y paralelo a otras acciones educativas, elemento muy significativo y contribuyente al mismo proceso educativo. Implica comprender la heterogeneidad de alumnos, grupos, maestros y condiciones para entonces individualizar la atención grupal y personal. Un tutor se enfrenta a una clase y a alumnos únicos e irrepetibles con sus particularidades propias. Entonces deberá saber reconocerlas y responder a las circunstancias promoviendo el desarrollo y disminuyendo la deserción. Es en esta razón que se debe de plantear y organizar la enseñanza.

Se requiere de proximidad y de comunicación cercana y honesta entre tutor, profesor y alumno o alumnos. Es preciso que se defina y establezca una relación en la que se dé una atención integral y participativa. Estos rasgos relativos a cómo educar tienen ahora, para conformar un PAT, una importancia inusitada (Moreno Olivos, 2003), aunque no olvidemos que los resultados positivos del proceso educativo también dependen de otras cuestiones que rebasan a un PAT perfectamente diseñado.

Fases
El PAT implica la definición e implementación de un sinfín de acciones. En la siguiente exposición sólo se explicarán algunas que se consideran sustanciales:
· Diagnóstico.
· Adecuación curricular.
· Selección y capacitación de tutores.
· Diseño e implementación del programa tutorial
· Seguimiento.

El diagnóstico consiste en efectuar, en un primer momento, una apreciación general que caracterice el tipo de sistema educativo con que se cuenta. Se evalúan las prácticas de los docentes, tanto en la enseñanza como en las acciones de evaluación. Lo cual dará elementos para determinar su conceptuación de aquello que entienden como su función. De igual manera, se revisan los planes y programas, en tanto que en ellos está presente una manera de hacer en lo educativo.

La información recabada debe de conformar un panorama, lo más completo posible, de las deficiencias que presenta el sistema en cuanto a brindar un servicio que procure atención personal y el desarrollo integral de sus participantes. También ha de mostrar aquellos aspectos favorables y propicios para la implementación de un PAT. Un segundo plano del diagnóstico lo conforma la evaluación de los alumnos para conocer su historia educativa, rendimiento, hábitos de estudio, habilidades, intereses, expectativas, deficiencias, problemáticas, nivel socioeconómico, deficiencias de aprendizaje, hábitos de pensamiento, etcétera.

La adecuación curricular, se efectúa a partir de los datos recabados en el diagnóstico ya que éste señala las modificaciones y ajustes necesarios para que en planes y programas se integre la filosofía, lógica y prácticas de la acción tutorial, así como las deficiencias y fortalezas de los alumnos. Es necesario que las adecuaciones se expliquen y fundamenten en documentos para que posteriormente sean difundidos entre los diversos participantes del sistema educativo, indicando claramente y por escrito lo que se quiere y necesita.

No se requiere de un cambio sustancial en el diseño curricular. Lo preciso es determinar cuáles son los apartados, materias, prácticas y demás labores en las que su nueva definición, su rediseño y, sobre todo, la incorporación de la Acción Tutorial (individual y grupal) apoyen el proporcionar un servicio que contemplen a sus participantes de manera individualizada y posibilite el crecimiento de maestros y alumnos. La adecuación curricular implica determinar con precisión cuáles son los objetivos que se persiguen con el PAT y, en tal sentido, cuáles son los recursos humanos, materiales y organizacionales necesarios para poner en marcha el mismo.

Selección y capacitación de tutores. Estos procesos son clave del PAT. Su labor no es por sí suficiente ya que se requiere que las condiciones en general apoyen y aprovechen su labor. No todo maestro debe ni puede ser tutor, es preciso una selección con base en:

· La disposición del docente.
· La recomendación de los alumnos.
· La recomendación de los maestros y las autoridades.
· Las características de personalidad.

A partir de estas tres fuentes, en las que no se incluye la petición del propio maestro, se cruza información para identificar y seleccionar a los idóneos. Los seleccionados deberán de recibir una capacitación.

Si bien, capacitar al docente para ejercer la función de tutor es una condición indispensable, dicho entrenamiento no es suficiente y es por ello que deberá de procurar que su capacitación sea continua y en ciertas ocasiones autodirigida, previendo en tal sentido el intercambio entre ellos, así como con la coordinación de tutorías y además brindar periódicamente distintas fuentes que puedan resultarles de utilidad para su labor (García Ramos y Gálvez Hernández, 1996).

La capacitación ha de comprender el plano teórico y el práctico, el primero se aborda desde la tarea que le ocupa hasta el dominio de aspectos didácticos y pedagógicos propicios de la acción tutorial, también se cubrirán los temas de carácter psicológico relativos al desarrollo de la persona y los posibles problemas con que se enfrente, entre muchos aspectos más vinculados al quehacer tutorial. El apartado práctico incluirá el manejo de la comunicación, la entrevista, dinámicas grupales y el uso de material didáctico entre muchas otras habilidades que se deben poseer.

Pere Arnaiz (2001) señala temas importantes que deben conocer los tutores:

· La entrevista.
· La triple dimensión de la orientación: la personal, la escolar y la profesional.
· La salud psico-física.
· La organización del tiempo.
· El conocimiento del alumno.
· Pautas para el aprendizaje significativo.
· La dinamización del grupo.
· La planeación y conducción de una sesión de grupo.
· La organización y conducción de una reunión con padres de familia.
· Diseño de una inducción.
· La evaluación del aprendizaje y de la sociabilidad.
· La organización de un programa de tutoría.
· El seguimiento del alumno y el grupo.
· La función del tutor.

Diseño e implementación del programa tutorial. Aún y cuando los alumnos requieran de una atención individualizada y, sobre todo, en el momento propicio, conforme a la perspectiva de ellos mismos, es posible idear un plan de atención individual y colectiva en el que se prevean sesiones para lograr los primeros contactos. En ellas se explicará qué es la tutoría y cuál es la participación que se espera del tutor y los tutorados. También se efectúan sesiones de evaluación así como aquellas en la que se aborden temas o asuntos que puedan resultar de interés a los alumnos, dada alguna posible situación en común. Los temas pueden ser: una inducción a la institución, la explicación de su plan de estudios, estrategias de estudio, una breve explicación de la etapa psicosocial en la que se encuentran, sus perspectivas laborales, platicar de algunos eventos culturales o deportivos. También corresponde programar encuentros con otros tutores, maestros, alumnos o con los padres de familia.


En un PAT lo recomendable es incorporar la asistencia a eventos, conferencias, exposiciones o lugares de esparcimiento. Así como sesiones de trabajo y estudio. No deben olvidarse las reuniones de organización, información, evaluación, coordinación y hasta motivación de los tutores y demás participantes de la institución. Asimismo, las tareas concretas de evaluación, tutoría y seguimiento del Plan.

De igual forma los tutores no deben de dejar al azar su participación. Comenzando su curso elaborarán —con base en el diagnóstico ya realizado o uno ideado por ellos— un plan con los objetivos a lograr, las estrategias que emplearán, los recursos necesarios, mecanismos de evaluación y los tiempos. Es necesario que especifiquen cuándo tendrán lugar y a quién o quiénes se dirigen las intervenciones, programando tutorías individuales y grupales.

Se ha de idear un plan general flexible que se adapte a la situación particular que el grupo o sujeto presente. Habrá que determinar tiempos, actividades, espacios y participantes en lo cual también se delimitan responsabilidades, redes y canales de comunicación, apoyo y colaboración. Un PAT requiere de un enlace funcional que asegure un trabajo cooperativo organizado y eficiente (Pere Arnaiz, 2001). Determinadas en lo general y en detalle, las acciones del PAT se ponen en marcha, procurando que esto ocurra cuando tutores, alumnos y demás involucrados estén convenientemente enterados y sobre todo en el momento en que las condiciones administrativas y de la comunidad le sean propicias.

Imponer un programa por requerimientos de las autoridades o el sistema administrativo, más que en respuesta a un colectivo que está enterado y deseoso de participar en un PAT, es exponerse a propiciar la simulación. Es invitar a hacer como que se cumple con lo que se pide cuando en realidad no pasa nada. Lo aconsejable es iniciar con una prueba piloto de los tutores, sondeando su resultado en pequeños grupos para después extenderlo a un sector más amplio. En este segundo momento se puede intentar trabajar con los alumnos de nuevo ingreso, en tanto que son la población más vulnerable ya que se enfrentan a nuevas situaciones institucionales y de aprendizaje. De igual forma se puede trabajar con los alumnos de bajo rendimiento escolar y en riesgo de suspender sus estudios. Probadas las estrategias y realizados los ajustes necesario las tutorías podrán extenderse a toda la institución.

Seguimiento. Puesto en marcha el programa es muy importante realizar un seguimiento eficiente del mismo asegurándose de que garantice el que se cumpla convenientemente con lo que está planeado. Para ello se deberán de elaborar formatos e instrumentos de evaluación mediante los cuales se verifique que lo propuesto se cumple conforme fue diseñado. En caso de desviaciones o incumplimiento será menester determinar si se proporcionaron las instrucciones precisas, si el material o recursos necesarios están disponibles o si es preciso proporcionar algunos recursos, información o entrenamiento para apoyar la adecuada realización de las tutorías. De igual manera, se realizarán los ajustes convenientes para lograr una atención individualizada que promueva el desarrollo de los alumnos.

Un seguimiento eficiente durante la implementación y el desarrollo del PAT es un recurso de realimentación indispensable que asegura su éxito. Un programa de tutorías, por muy elaborado que esté, no puede incluir todos los aspectos que involucra el quehacer educativo y menos aún todos los posibles obstáculos e imprevistos que se presenten. Es por ello que el idear mecanismos para estar al tanto de lo que ocurre es procurar un contacto estrecho y permanente con la realidad para responder oportuna y eficientemente ante los hechos y con el paso del tiempo asegurar el éxito.

La evaluación comprenderá acciones periódicas para redefinir, ajustar e intervenir oportunamente las acciones de tutoría y no sólo una apreciación final. También se incluyen evaluaciones y auto evaluaciones de:

· Alumnos, en lo académico: previas, intermedias y finales.
· Tutores, en su labor: estilo, empatía, conocimientos, disposición, calidad de atención, etcétera.

En un espectro más amplio de la evaluación, se pueden apreciar también las limitaciones en el ejercicio de la tutoría. Todo esto facilita la conformación de un PAT flexible que se realimenta y modifica constantemente. Evaluar constantemente el quehacer y la red tutorial es fundamental para confiar en que se han cumplido los objetivos y corregir a tiempo las divergencias entre lo planeado y lo ocurrido (Pere Arnaiz, 2001).

Por último, una evaluación final facilita la apreciación global entre medios, costos y metas logradas.

Elementos esenciales

Un PAT debe de estar integrado al Proyecto Curricular de la Institución, ser coherente con éste, conocido por la comunidad y estar consensuado por ella. No puede olvidarse que dicho Plan es un marco general que señala los criterios, modos y prioridades de la organización para implementar y regular la tutoría. En este sentido incluye:

· Filosofía de la tutoría. De su lógica de proceder y de su razón de ser. Es el sustento que respalda la concepción del quehacer educativo de la institución que acuerda con el proceder de la tutoría.
· Objetivos. Son la finalidad que se determina en función de la comunidad educativa en conjunto, no sólo de los alumnos aún y cuando éstos son su principal preocupación.
· Actuaciones. Tanto para la parte académica como la administrativa en razón de procurar su reciprocidad. De igual manera se refieren los quehaceres al interior y exterior del aula, así como la atención grupal e individual para con los alumnos. Las juntas de organización, seguimiento, reflexión y demás reuniones. No deben de quedar fuera las políticas y maneras de comunicación en todos los planos entre tutores y docentes, los dirigentes y los operativos, los alumnos y demás involucrados así como los familiares de los tutorados.
· Actores. Se especifican los tutores, ya sea para atención individual o colectiva y enfocados a aspectos académicos o de carácter personal. En su caso, los coordinadores de tutores y asesores profesionales que apoyan su labor. Se precisa quiénes son los colaboradores de la acción tutorial, sea en el ámbito administrativo, operativo, logístico o en atención a problemas especiales (académicos o personales) de los alumnos. Es obligado integrar un equipo de colaboradores y no abandonar en una tarea compleja a sujetos que con buenas intenciones se consuman en esfuerzos aislados. Sólo un colectivo dinamiza y fortalece el ejercicio de la tutoría.
· Temáticas. Son los asuntos en que deben poner atención las acciones de tutoría. En ellos se incluirán los que resulten de prioridad para la institución. Estos son los ámbitos que se desean sean de alto desempeño (investigación, innovación, liderazgo, etcétera) y aquellas debilidades que refleja el diagnóstico (ortografía, álgebra, hábitos y calidad de lectura, entre otros). Se pueden incluir tópicos que demanden los alumnos o los docentes, tutores, pedagogos o cualquier otro tipo de especialista que determine, convenientemente, temas de interés o apropiados para los sujetos (sexualidad, adicciones, economía, etcétera).
Es necesario evitar temas que no interesan a los alumnos o que no responden a sus necesidades ni a un interés de la institución. Los temas han de ser significativos o responder a necesidades de la comunidad.
· Modos. Es la dinámica de trabajo de la acción tutorial. Es el elemento clave en el que descansa en gran medida el éxito del PAT. Es menester señalar el tipo de relación entre tutor y tutorados en el cual se dé la empatía, la calidez y respeto propios de una relación en pro de un desarrollo integral, generando relaciones múltiples y flexibles.
· Ámbitos de trabajo. Son espacios en los que la tutoría tiene su intervención. En ellos están involucrados irremediablemente los espacios académicos. Sin embargo, comúnmente no son comprendidos de la misma manera. Resultará muy importante y benéfico el dialogar y discutir en rededor de cuáles son las actitudes, valores y niveles de aprendizaje que se esperan y procurarlos mediante las tutorías. De igual forma deberán determinarse las de carácter personal dado que en ocasiones será necesario el respaldo, tanto de la institución como de la familia para incidir en ellas y lograr un desarrollo. Resultan accesibles aquellos que tengan que ver con crecimiento de habilidades, competencias y hábitos, así como el desarrollo cultural del alumno, pero deberán de especificarse con mayor cuidado los relativos a la sexualidad y problemas de adicciones o delincuencia.


El criterio ideológico de la familia puede tener un peso importante en la eficiencia de la acción tutorial que refiera un enfoque a asuntos personales. No se puede obviar el entorno familiar que puede apoyar u obstaculizar y hasta confrontar la tutoría. Las intervenciones productivas se llevarán a cabo en estrecha colaboración del grupo familiar.

Es recomendable especificar y desarrollar minuciosamente cada uno de los elementos del PAT aquí mencionado no obstante puedan incluirse algunos otros. De esta manera se reduce la incertidumbre, se aclaran dudas, se eliminan dificultades y sobre todo se destierran falsas ilusiones.

Comentarios finales
Un PAT contribuye de manera estratégica con la principal función de la institución educativa: educar, e irá más allá en tanto que procurará acciones mediadoras, entre alumnos y demás participantes, que potencian los esfuerzos y promueven el desarrollo integral, detectando necesidades, atendiéndolas de manera personalizada y dando seguimiento a lo realizado.

La tutoría efectiva requiere más que dar instrucciones a un grupo de entusiastas maestros. Es preciso incorporar su filosofía y visión de una nueva manera de educar, incorporar ésta en un plan y una currícula institucional, mirando lo académico y administrativo para implementarlo gradual y cuidadosamente y finalmente esperar los beneficios de tales acciones. Los esfuerzos de un grupo de entusiastas tutores tendrán logros poco significativos mientras no cuenten con condiciones de respaldo serio por parte de las instituciones educativas, lo que permita llevar la tarea tutorial de manera amplia y organizada.

La tutoría es un gran recurso que aportará a todos y cada uno de sus participantes numerosos y provechosos beneficios. Sin embargo, requiere de un Plan de Acción Tutorial que brinde un contexto propicio para todos y cada uno de sus elementos.

Bibliografía
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* Profesores de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales (UPIICSA) del Instituto Politécnico Nacional

1 comentario:

Anónimo dijo...

Este PAT me parece muy adecuado y práctico por la orientaciones que ofrece. Felicitaciones.