jueves, 8 de enero de 2009

Propuestas viables de la Educación Ambiental para la escuela en general

José Luis Silverio Morales

Resumen
El actual deterioro del ambiente de nuestro país caracterizado por diferentes problemas tanto sociales como ecológicos, entre los que podemos destacar a la pobreza, educación carente de calidad, poco desarrollo científico, discriminación de nuestras etnias y otros grupos sociales, cultura vacía e intrascendente o bien la deforestación de selvas y bosques con su consecuente pérdida de biodiversidad, contaminación de suelos, cuencas hidrológicas y atmósfera, entre otros, nos obliga a realizar una gran reflexión sobre el acontecer en nuestro país y sobre lo que nos espera todavía si no somos capaces de aglutinar a una sociedad consciente y con una cultura amplia, que sea capaz de tomar decisiones que corrijan los errores y las causas de los problemas citados.

La escuela, de cualquier nivel educativo, nos ofrece la posibilidad de iniciar esta cruzada para formar alumnos y también maestros con una cultura amplia, con una plena educación ambiental que nos ofrezca la posibilidad de acceder a una mejor calidad de vida y a una mejor calidad ambiental.

Para tal fin, en este trabajo se proponen algunas alternativas viables de realizar desde cualquier aula y desde cualquier nivel escolar y representan una contribución que creo enriquecerá, junto con otras propuestas, esa firme idea que tenemos muchos docentes de que nuestra sociedad y país cambien.

Las propuestas que se abordan son las siguientes: retomar y promover los propósitos de la educación, promover una cultura científica, promover una alimentación sana, promover aprendizajes reflexivos en el aula, promover el conocimiento interdisciplinario y finalmente promover una conciencia ambiental. Todos ellos representan el acceso a una cultura amplia y trascendente y surgen desde la educación ambiental.

Introducción
A lo largo de casi tres décadas, desde su surgimiento, la educación ambiental como proceso educativo innovador y emergente, ha tratado de promover cambios de actitudes, generar conciencia ambiental, llevar a cabo acciones participativas de la sociedad, así como la formación de un pensamiento crítico, todo ello como respuesta a una crisis ambiental mundial, caracterizada por una serie de problemas que afectan tanto a la sociedad como a la naturaleza y a sus formas de interrelación. Sin embargo, esta propuesta educativa no ha tenido una proyección amplia como se quisiera debido a que aún no se contempla dentro de un plan nacional educativo o bien, como en el caso de la educación secundaria, su aplicación fue limitada y reducida a una Ecología poco desarrollada en las aulas.

En cuanto a la crisis ambiental es pertinente señalar sus causas y entre estas se encuentran un gran número de actividades y comportamientos humanos enmarcados en un modelo de desarrollo impuesto y altamente agresivo para los propios humanos, para el resto de especies y para el ambiente en general; que además se retroalimenta constantemente contribuyendo a su continuidad. Un modelo sobre el cual se debe reflexionar para reorientarlo o bien para adecuarlo a la necesidad inmediata de una población que aspire a una mejor calidad ambiental.

Es indudable, sobre todo en países como el nuestro, darnos cuenta de la desatención social de las mayorías (pobreza económica, inseguridad, falta de empleo, pobreza alimentaria, pobreza cultural, o la carencia de una educación de calidad así como de un desarrollo científico, entre otros) o bien la desatención en el cumplimiento de una política ambiental que frene la deforestación, la contaminación del ambiente, y la degradación de nuestros ecosistemas, o la desatención en la aplicación estricta de nuestra legislación ambiental.

Actualmente, formamos parte de un modelo de sociedad tecnológica-industrial, impulsada y promovida por los grandes grupos de poder que mantiene dominada, enajenada y mecanizada a una gran parte de la sociedad, de manera que nos imponen un tipo de educación, de cultura, de desarrollo económico, de política, de alimentación y hasta de entretenimiento, entre otras. Hoy en día es común notar la habilidad de niños y jóvenes al oprimir teclas de una computadora o bien detectar e imprimir información de todo tipo a partir del Internet en actitudes meramente mecanizadas, pero que dejan de lado el análisis y la reflexión obligados. Se dirá que muchas cosas que realizamos tienden a ser mecanizadas y esto es cierto, pero tratándose de información y conocimientos estos tienen que pasar por el tamiz de la razón. Otro ejemplo de esta mecanización ocurre en la escuela, donde aún es común encontrar prácticas conservadoras en las que el profesor da su clase ante un auditorio de alumnos que solamente escuchan y poco o nada participan; no se vislumbra algo innovador, y se sigue atemorizando a los alumnos con los tradicionales exámenes que solo promueven la memorización pero no el aprendizaje reflexivo, con lo cual se pierde la posibilidad de fomentar la actitud y actividad creadoras tanto del docente como del alumno.

Estamos en un mundo y una época donde el modelo de desarrollo impuesto nos obliga a “vivir rápido”, no hay momento para detenernos y reflexionar porque si lo hacemos créanme que se desmorona “el modelito”, todo transcurre aceleradamente, una buena película que hoy se exhibe mañana ya no está en la cartelera y nuestra sociedad se ve atiborrada de “basura” de todo tipo que ofrecen la televisión y el cine llamados comerciales, así como de literatura y comida chatarras; hoy se le llama artista a alguien que brinca y salta en un escenario, hoy se le llama “concierto” a cualquier bodrio de canciones frívolas e intrascendentes que interpreta un conjunto o individuo solista, hoy se le llama universidad a cualquier escuelita de mala calidad y de todo esto estamos saturados. Cierto que esta es una forma de cultura sí, pero muy reducida y poco edificante.

Ante los problemas señalados, consideramos que existe la posibilidad de hacer frente a esa cultura reducida e intrascendente a través de una educación ambiental más amplia y no reducida a lo ecológico, de manera que en las siguientes páginas se propondrán algunas alternativas viables de educación ambiental para la escuela en general.

Por otra parte, cuando señalo “alternativas viables de la educación ambiental para la escuela” hago referencia a conocimientos, actividades y acciones que pueden realizarse y promoverse desde cualquier aula y desde cualquier nivel escolar; no se pretende cambiar de improviso al modelo de desarrollo que prevalece, o pretender dejar de contaminar mecánicamente a partir de mañana, tenemos que buscar y analizar causas del deterioro ambiental así como calcular y prevenir nuevos efectos indeseados.

La educación ambiental es una cuestión de cultura amplia, de cultura crítica, de cultura científica. Esta educación ambiental debe actuar como un sistema de retroalimentación para la propia cultura y esto significa que promoviendo la educación ambiental se podrá general esa nueva cultura y esta a su vez promover y darle continuidad a la educación ambiental. Sin esa cultura amplia que todo individuo debe tener no podremos en algún momento tomar decisiones que cambien para bien de nuestra propia sociedad y la naturaleza.

La educación ambiental es un proceso gradual para lograr una cultura amplia y trascendente, capaz de generar una conciencia sobre el papel que juega la humanidad dentro de su organización social y en la interacción de ésta con la naturaleza, para atenuar o corregir los errores que deterioran a ambas.

Las propuestas
Es común que al leer libros interesantes nos quedemos con algunas ideas y muchas de ellas las queramos aplicar en nuestra vida cotidiana o en nuestro quehacer profesional, en este caso, para nuestra noble tarea de enseñar pero también de seguir aprendiendo. Esto viene a colación porque algunas de las propuestas que a continuación señalo, ya en otros foros o momentos se habrán tomado, por ejemplo, los objetivos de la educación creo que todos los conocemos, tal vez, el intento que hago es el de integrar diferentes ideas para trabajarlas en la escuela bajo el cobijo de la educación ambiental, y hay desde luego algunas ideas propias.

Promover objetivos de la educación en la escuela.
Son varios los objetivos que pretende la educación pero haré énfasis en tres de gran importancia. Uno de ello se refiere a crear identidad nacional. Pero, ¿Que nos identifica como mexicanos, más allá de pertenecer a un territorio que geográficamente se llama México? Es importante conocer con amplitud nuestra propia cultura independientemente de la influencia que tengamos de otras culturas y aquí generalmente lo que ocurre es que nos identificamos con la vestimenta charra, con el chile y con nuestro folclor o bien con las grandes construcciones de nuestra cultura mexicana antigua, lo cual no es malo pero deja de lado muchas otras cosas y además realmente no se conoce a fondo la importancia artística, artesanal y arquitectónica de lo anterior.

Poco se sabe de nuestras etnias y su cultura, las que actualmente sobreviven y representan bastiones de resistencia ante los aspectos negativos de una cultura impuesta. Poco a nada se da a saber en la escuela acerca de mexicanos contemporáneos que actualmente desarrollan actividades trascendentes en el mundo de la ciencia, de la pintura, de la escritura, la música o de la información. En cambio se conoce la trayectoria de futbolistas, de gente de la farándula y de nota roja que llena diariamente los espacios informativos pero que deja vacío el espacio de una cultura más amplia. No se conoce la labor que desarrolla un Francisco Bolivar (biotecnólogo), Rolando Villazon (tenor), Carlos Prieto (chelista y compositor), Francisco Toledo (pintor), Paco Ignacio Taibo y Carlos Monsivais (escritores), Jaime Sabines qepd (poeta), Enrique Diemecke (director de orquesta), Carmen Aristegui (periodista crítica), Julieta Fierro (astrónoma), Cristina Pacheco (comunicadora social) o Mario Molina (premio Nobel), por citar solo algunos ejemplos. Son estas culturas autóctonas, que afortunadamente aún sobreviven y un pequeño grupo de mexicanos destacados los que nos dan identidad nacional y debieran ser reconocidos por todos nosotros sobre todo por cuanto a las obras que realizan y que mejor que la escuela para empezar. Y aquí retomo otro de los objetivos de la educación que es el de extender la cultura universal y conocer igualmente la labor que otros personajes realizan en el mundo para ampliar la cultura de nuestros alumnos, en términos de buen cine, buen teatro, pintura, escultura, buena música, buena literatura y televisión educativa.

Un tercer objetivo de la educación es la de formar personas críticas y creativas. Realmente en la escuela actual no se atiende este principio, las personas críticas se forman a partir de una cultura amplia, pero difícilmente a partir de una cultura reducida. La crítica, la creatividad y la propuesta surgen a partir tanto de la integración como del análisis de la información y de los conocimientos que obtenemos en la vida diaria y en la escuela. En el aula tenemos que hacer el ejercicio de integración de los conocimientos propios de cada disciplina, para que no aparezcan dispersos, pero sobre todo para que tengan un significado importante en nuestros alumnos.

Bien podríamos iniciar revisando otros objetivos de la educación para realmente ponerlos en práctica desde cualquier aula y desde cualquier nivel educativo ya sea básico o universitario.

Promover una cultura científica
Es común en nuestros época y en nuestro país atender las aberraciones de adivinos, astrólogos y promotores de “fin a todos los problemas” así como de horóscopos o bien a atender las maravillas que hacen ciertos cosméticos o químicos, sin ningún recato ni análisis. Igualmente surgen industrias extranjeras que venden a precios caros productos que contienen minerales y vitaminas para mantener una buena salud, mismos nutrientes que podemos encontrar en los vegetales comestibles y a un menor precio. Ni se diga la intromisión, en nuestra vida diaria, de sectas y nuevas religiones y de la pseudociencia, las cuales continuamente encuentran eco en nuestra sociedad, pero, en cambio es clara la ausencia de una cultura científica. La anterior aseveración perecería una contradicción, cualquier docente diría que se enseña conocimientos científicos de diferentes disciplinas en la escuela y esto es cierto, pero está faltando la actualización y la integración de los mismos.

¿Que otra cosa falta para concretar estos conocimientos de la escuela y para que los alumnos analicen cualquier cosa bajo la lupa de la ciencia? Hace falta la práctica, el ensayo de laboratorio, prácticas que además interesen a los alumnos, que los haga recobrar sus capacidades de asombro, de análisis, de preguntar y preguntarse por que ocurre tal o cual proceso. No estamos generando una cultura científica en la escuela, solo estamos dando conocimientos dispersos de diferentes disciplinas, pero son incompletos. Es común encontrar que en muchas escuelas no se realizan prácticas de laboratorio de materias como la Química, la Física o la Biología, menos aún se relacionan los conocimientos de estas materias con quehaceres científicos actuales, algo que llamaríamos el “estar al día”.

En nuestro país existen más de diez revistas científicas de divulgación a las cuales la mayoría de estudiantes no tiene acceso, pero facilitar este acceso es labor de nosotros los docentes. Los centros para maestros son una alternativa. No se trata tanto de formar científicos, si algunos de nuestros alumnos lo llegan a ser será trascendente, pero, si es importante que todos ellos tengan una cultura científica con la finalidad de mantener bien informados a los alumnos, será también, una forma de promover la formación de alumnos críticos y propositivos. Constantemente se hace referencia a que los niños y jóvenes son el futuro de nuestro país, creo que no son el futuro deben ser el presente y tienen toda la capacidad para analizar, discutir y elaborar propuestas, siempre y cuando se desarrolle en ellos una cultura científica como parte de esa cultura amplia a la que debe aspirar todo ser humano.

Promover una alimentación sana
Actualmente las tiendas de autoservicio que proliferan por todas partes ofrecen una gran cantidad de alimentos industrializados, la gran mayoría de ellos de dudosa calidad alimentaria, por lo general contienen grandes cantidades de sustancias llamadas aditivos (conservadores, potenciadores de sabor, edulcorantes, emulgentes, coagulantes, etc.) o bien tienen exceso de grasas y carbohidratos. Por todos nosotros son bien conocidos las pizzas, hamburguesas y refrescos que están afectando la salud de millones de mexicanos y por otra parte enriqueciendo cada vez más a las industrias que elaboran esos productos. Finalmente, estas industrias hacen un negocio redondo cuando la población al enfermar se ve obligada a comprar los medicamentos de las grandes industrias farmaceúticas para controlar los efectos negativos en su salud. y algo que es peor, a la luz de y con el beneplácito de las autoridades encargadas de proteger la salud de la población. Es común ver en los botiquines de casa a los antiácidos, los analgésicos y otros productos.

Considerando lo anterior es importante que los docentes de cualquier ciclo escolar conozcan esta problemática y desde el aula promuevan el consumo de una alimentación sana basada en los alimentos naturales y con disminución de los industrializados. Es claro que muchas enfermedades de los humanos pueden tener un origen genético, pero otras son definitivamente provocadas por una alimentación inadecuada y esto es lo que se debe atacar desde la escuela indicando a los niños y a los papas de los niños la práctica del consumo reducido de grasas de origen animal y anteponer el consumo de los aceites vegetales, así como de frutas, hortalizas frescas y cereales integrales. Así también, se deberá insistir en la reducción del consumo de sal y azúcar refinada y todo lo anterior complementado, con ejercicio y actividades al aire libre ya que los niños y adultos de la actualidad se han vuelto sedentarios lo cual puede agudizar o incrementar el riesgo de enfermedades como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, los problemas cardiovasculares, las alergias y desordenes digestivos. Tengamos presente que carece de sentido crear una sociedad enferma, la cual verá afectada, además, su productividad, su economía y en general su calidad de vida.

Promover aprendizajes reflexivos
En la introducción de este trabajo se señaló la importancia que cobra el proponer un nuevo tipo de enseñanza-aprendizaje para dejar a un lado el tipo de enseñanza tradicional en la que el alumno solo escucha la clase y elabora apuntes; debe quedar claro que muchas actividades de los seres humanos evolucionan con gran rapidez y sin embargo la educación que impartimos queda desfasada, en otras palabras, nuestra actual educación se da en medio de muchas actividades nuevas que distraen la atención de los alumnos y por lo tanto la escuela y su proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser dinámico, ampliamente reflexivo y mantener el interés de los alumnos, para esto los maestros deben utilizar estrategias didácticas que tengan como principal desarrollo las actividades de los alumnos basadas en propósitos que indiquen con claridad las actividades de aprendizaje que ellos realizarán. También será importante procurar que en el caso particular de la enseñanza de las ciencias naturales los conocimientos teóricos se complementen con actividades o ensayos de laboratorio.

En el caso de los exámenes estos se pueden sustituir por evaluaciones continuas que consideren la continua y permanente participación de los alumnos en el aula.

El pedagogo e investigador educativo David Perkins, señala la importancia de promover en los alumnos tres factores importantes: retención del conocimiento, comprensión del conocimiento y uso activo del conocimiento. También, atinadamente indica que “lo que nos hace falta en cantidades colosales, no es el conocimiento, sino el uso del conocimiento” y “la necesidad de escuelas que giren en torno al pensamiento y no solo entorno al conocimiento y la memoria”.

Desde luego para llevar a cabo este cambio se requiere del maestro, del maestro que tenga la vocación y el compromiso con la educación y que sea capaz de hacer uso de su creatividad y con la ayuda de herramientas pedagógicas como por ejemplo, las secuencias didácticas o el planteamiento de problemas donde los alumnos analicen, discutan y propongan soluciones.

Promover el conocimiento interdisciplinario
La educación ambiental no es una disciplina, es en cambio, un proceso educativo integrador y esto significa que promueve los aprendizajes relacionados con el ambiente a partir de la interacción de contenidos de más de una disciplina. Enrique Leff (1995) nos define a la educación ambiental como “un saber emergente que atraviesa todas las disciplinas y a todos los niveles del sistema educativo, demandando la articulación de diferentes ciencias, saberes y disciplinas”, de manera que la interpretación que podemos dar a esta definición es en el sentido de señalar que una gran cantidad de conocimientos propios de cada disciplina podrán relacionarse con los de otras disciplinas con la finalidad de comprender con claridad hechos y fenómenos referentes al ambiente. No basta con saber, por ejemplo, el nombre de un contaminante químico, sino que será necesario conocer sus efectos en un organismo, en una población o en un ecosistema; conocer la causa de su generación, saber del tratamiento o manejo que requiere para su menor impacto o bloqueo y bajo este análisis será necesaria la participación de diferentes disciplinas.

Es común que en la educación ambiental se analicen diferentes problemas ambientales tales como la pobreza, afectación de la diversidad cultural, pérdida de biodiversidad, deforestación, contaminación, etc., pues bien, estos problemas demandan para su comprensión la articulación de diferentes ciencias y será necesario atenderlo desde la escuela.

Promover la formación de una conciencia ambiental
Es importante hoy en día reconocer la existencia de una gran cantidad de problemas ambientales, estos se refieren a aquellos relacionados con la sociedad o los que se dan en la interacción de la sociedad con la naturaleza. Pero más allá de su reconocimiento se requiere analizar sus diferentes causas con el fin de proponer alternativas para atenuar las causas generadoras, aminorar los impactos negativos o prevenir los riesgos y evitar los peligros por su continuidad. Esta actitud y principio es fundamental dentro de la educación ambiental y es precisamente la actitud que nos debe conducir a la obtención de una conciencia ambiental.

Las áreas donde incide la educación ambiental pueden ser entre otras las siguientes: la conservación y protección del ambiente, la disminución de la pobreza, el reconocimiento de nuestra diversidad cultural, la alimentación sana, la promoción de la salud, el conocimiento de nuestra biodiversidad, la legislación ambiental o el conocimiento actual de los diferentes efectos negativos sobre el ambiente, producto de las alteraciones y modificaciones al mismo. Será necesario establecer las causas que producen efectos negativos en el ambiente y como estos efectos pueden, a su vez, ser causa de otros efectos. Por ejemplo, los medios construidos o desarrollados requieren del consumo de energía proveniente de combustibles fósiles. Esta puede ser la causa de la contaminación atmosférica como efecto, pero ésta puede ser causa del “efecto invernadero” y este fenómeno trae consigo el sobrecalentamiento de la superficie terrestre y a su vez ser la causa del cambio climático y aquí no termina el problema, resulta que este cambio puede ocasionar innumerables problemas o efectos en la sociedad, al afectar la salud de la población, la economía de una región o un país, etc. o bien tener efectos sobre la naturaleza de los cuales tenemos varios ejemplos. De manera que es este pensamiento complejo el que se debe buscar en el aula o sea el análisis de todas las causas y efectos posibles que aparecen en los problemas ambientales.

Cuando ocurre el análisis de la complejidad se accede a una conciencia ambiental y se determinan acciones que incidan en los diferentes procesos de causa y efecto, de aquí entonces surgirán medidas conscientes como el ahorro de agua y energía, la reforestación, el consumo que cubra necesidades reales, la disminución y tratamiento de residuos, la alimentación sana, el reconocimiento de la importancia de la diversidad cultural y biológica, la comprensión de los servicios que prestan los ecosistemas, entre otras.

Conclusión
Las propuestas anteriores son posibles de realizar y promover en el aula, son cuestiones prácticas que pueden desarrollarse con el compromiso de los maestros y con alumnos motivados por los propios docentes; representan una forma de educar ambientalmente y representan un intento de cambio real en la manera de enseñar y aprender, no es imposible rescatar y poner en práctica los propósitos de la educación, tampoco lo es el promover una cultura amplia y trascendente o el consumo de una alimentación sana; o bien alcanzar el aprendizaje reflexivo o generar en los educandos una conciencia ambiental, finalmente nadie negaría que esto es importante para el desarrollo de los alumnos y positivo para el contexto social y natural donde se ubican. En síntesis, esta es una propuesta surgida desde la educación ambiental.

Bibliografía
Leff Enrique. (1998). Saber ambiental: sustentabilidad, racionalidad, complejidad, poder. Siglo XXI editores-PNUMA. México.
Nestle Marion. “Dietética elemental” en Revista Investigación y Ciencia. Edición española de Scientific American. Numero 374. Noviembre de 2007.
Mérien Désiré. (1994). Las claves de la nutrición. Editorial Océano-Ibis. Barcelona, España.
Odum E. (1995). Ecología: peligra la vida. Editorial Interamericana McGraw-Hill. México.
Perkins David. (2000). La escuela inteligente. SEP-Gedisa. México.
Schmelkes Sylvia. (1992). Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. SEP-Biblioteca para la actualización del maestro. México.

1 comentario:

Marisa Paz dijo...

Felicidades. El artículo es muy claro y práctico. La educación ambiental debe ayudar a cambiar la forma de vida en este planeta.
Gracias.