jueves, 8 de enero de 2009

Los discursos ambientales en la prensa escrita

Sonia Rosales Romero[1]

Como respuesta a la actual crisis ambiental los medios de comunicación, de forma específica la prensa escrita, podrían contribuir en la transformación social, a través de una significación más crítica del medio ambiente que nos obligue a revalorizar nuestra relación con la naturaleza y la sociedad. La prensa escrita ejerce cierto control sobre las notas periodísticas a través de la redacción de titulares, la asignación de espacios, la frecuencia de aparición y la selección de la información. Por esta razón, debemos señalar a este medio de comunicación como uno de los principales responsables de las formas en que algunos grupos e individuos construyen lo ambiental, a partir de la diversidad de concepciones que provienen de los discursos publicados en los diarios.

Sin duda alguna, la televisión y la radio tienen una cantidad mayor de público que la prensa escrita, en virtud de que el impacto visual y auditivo atrae más receptores; no obstante, la velocidad y fugacidad de sus mensajes les representa una desventaja sobre los medios impresos, que cuentan con un amplio espacio y tiempo para sus lectores. La fuerza crítica e informativa de los temas de la información que “deciden” publicar, les otorga el poder de influir en las esferas social, política y económica, de determinar las agendas públicas y de intervenir en las formas de concebir la realidad ambiental.

Desde la década de los sesenta, el impacto de los medios de comunicación logró incorporar en el discurso de los gobiernos y de la sociedad el tema del evidente deterioro ambiental que estaba originando el creciente desarrollo de la tecnología, las nuevas formas de producción y estilos de vida y la explotación desmedida de los recursos naturales, a través de la gran difusión que se dio al movimiento ambiental y a la publicación de las obras La primavera silenciosa, de Rachel Carson, y La bomba de la población, de Paul Enrlich, en las cuales se presentaba un cuadro siniestro sobre la degradación producida por la infraestructura social, económica y científica. Esto nos muestra cómo históricamente la significación de la realidad ambiental se ha ido construyendo a partir del discurso de la sociedad y la difusión del mismo a través de los medios de comunicación. Así, los “diferentes problemas dispersos entran a formar parte de un discurso común, socializándose una determinada noción del medio ambiente” (Pérez, 1979).

La significación del medio ambiente varía de una comunidad a otra y experimenta procesos de estructuración ideológica diferentes, debido a que la forma en que percibimos la realidad ambiental está determinada por factores sociales, económicos, políticos y culturales. Dentro de esos procesos, el impacto que producen los mensajes de los medios de comunicación, transmitidos a través de los discursos de los distintos sectores de la sociedad representa uno de los principales constructores de la realidad ambiental o, al menos, de lo que se pretende percibamos como real. Estas circunstancias generan en los medios como la prensa escrita una gran responsabilidad social con la comunicación y educación ambiental, que nos plantea la necesidad de utilizar el discurso periodístico en la formación de un sentido crítico en los receptores, que promueva una mayor participación social para enfrentar los problemas ambientales y mejorar las condiciones de la calidad de vida de los diferentes grupos sociales.

En la prensa escrita el discurso ambiental está representado por una extensa variedad de concepciones que se construyen desde los diferentes espacios que conforman a cada sector social y son las posiciones discursivas uno de los factores que los identifica como grupo y que garantiza su presencia en la sociedad. A pesar de la heterogeneidad de los integrantes de los sectores, sus particulares visiones y su historia personal, es posible considerar la existencia de un discurso dominante de lo ambiental en algunas cuestiones.

A continuación se describe la forma en que los sectores social (ciudadanos, organizaciones civiles, especialistas y comunicadores), político (partidos políticos y funcionarios), empresarial y religioso, perciben la educación ambiental, el medio ambiente, el desarrollo sustentable y la problemática ambiental, de acuerdo con el análisis de contenido de tres periódicos de mayor circulación en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México: El Universal, Reforma y La Jornada[2]:

Ciudadanos
Para los ciudadanos el medio ambiente está representado por el entorno y los recursos naturales que son proveedores de servicios ambientales, fuentes productivas y el centro de la vida. Perciben los problemas ambientales como deterioro ecológico, como un daño, una afectación y una destrucción de la naturaleza. Escasamente vinculan entre sí las consecuencias sociales, económicas, políticas, de salud y ecológicas de los problemas ambientales.

Los discursos de los ciudadanos sobre el medio ambiente con frecuencia se enfocan a denuncias respecto a la problemática urbana que les está afectando de forma directa en su vida cotidiana. Sus reclamos se dirigen a los representantes del gobierno local, ya que de acuerdo con la visión que plasman en sus discursos sobre los problemas ambientales, las principales causas que los originan se relacionan con las decisiones políticas y con el mal desempeño de las autoridades en sus funciones. En sus discursos hacen referencia directa a la violación de las “leyes o normas ambientales” y al incumplimiento de las propuestas gubernamentales.

Los ciudadanos ejercen en la prensa escrita los siguientes mecanismos discursivos de presión, para cambiar el rumbo de las decisiones de los funcionarios:

-Acusan a las autoridades locales de no vigilar el cumplimiento de las normas ambientales.
-Exigen investigar las acciones gubernamentales.
-Demandan sanciones para funcionarios.
-Denuncian irregularidades y corrupción administrativas en las autorizaciones de uso de suelo.
-Solicitan la revisión de estudios de impacto ambiental.

Los ciudadanos no integran a sus discursos la educación ambiental, por lo tanto no la perciben como una de las estrategias de solución para la problemática ambiental. Su concepto sobre desarrollo sustentable está dirigido a la preservación ambiental, aunque más bien utilizan este término para hacer referencia a las propuestas de funcionarios.

Organizaciones civiles
A través de sus discurso las ONG proyectan una percepción del medio ambiente como naturaleza. Se refieren a los diferentes recursos naturales como fuentes de actividades productivas, como áreas verdes, como organismos en interacción que ofrecen diferentes servicios a los componentes de su hábitat y como elementos que hay que aprovechar y conservar.

Los planteamientos de este sector sobre las causas e impacto de la problemática carecen de una visión integral y sus discursos se centran en el deterioro ecológico. En cuanto a las propuestas de soluciones a la problemática ambiental, las ONG detectan en la administración pública las principales necesidades de transformación, señalan a las instituciones del Estado como las principales responsables de la preservación y cuidado del medio ambiente y reclaman el cambio en las políticas ambientales, que conduzcan a la estructuración de nuevos mecanismos regulatorios más eficaces en su aplicación y a una gestión adecuada del medio ambiente. Con menor frecuencia proponen soluciones tecnócratas, como la generación y utilización de energías alternas.

Los discursos con los que las ONG regularmente participan en la prensa escrita para promover sus posturas ideológicas respecto a lo ambiental son del siguiente tipo:

· De oposición a proyectos públicos y privados por su impacto ambiental.
· De denuncia a las irregularidades en el desempeño de los funcionarios en materia de medio ambiente.
· De crítica y cuestionamiento sobre programas de gestión ambiental.
· De defensa de especies animales.
· De pronunciamientos a favor de la preservación de recursos naturales.
· De protesta en contra de acciones al margen de la legislación ambiental.
· De propuestas de planes hacia la sustentabilidad.
· De difusión de investigaciones sobre problemas del medio ambiente.
· De discusión en foros de opinión sobre cuestiones ambientales.

Aunque las organizaciones civiles han planteado en las notas periodísticas la necesidad de promover “una cultura ecológica”, “una educación ecológica”, “el cambio de costumbres” y “la modificación de hábitos”, no se observa que este sector haga difusión clara de la educación ambiental ni de alguna otra acción concreta a favor del medio ambiente. Además, su concepción sobre el desarrollo sustentable se enfoca al control de actividades contaminantes, a través de proyectos que contribuyan a la disminución de emisiones de gases con efecto invernadero.

Especialistas
En el discurso de los especialistas, conformados por científicos y académicos, prevalecen diversas percepciones del medio ambiente: “naturaleza fragmentada” (no se consideran la totalidad de los elementos, procesos e interacciones entre los organismos), “naturaleza que hay que proteger y conservar” y “naturaleza en permanente interacción con otras dimensiones”. Por lo general este sector otorga la categoría de “ambiental” a los elementos, procesos, acciones, proyectos y productos, relacionados con aspectos de la naturaleza o con la protección y conservación de la misma.

Los especialistas conciben los problemas ambientales como situaciones de riesgo y de vulnerabilidad, que exigen medidas de adaptación, tanto por parte de los ciudadanos como de los gobiernos. Prevalece en los especialistas un discurso regulatorio y tecnocrático, al recomendar acciones legislativas y de desarrollo de la tecnología para prevenir, aminorar y revertir el deterioro ambiental. Entre sus propuestas no se da prioridad a la educación ambiental y se concibe lo sustentable como el ofrecimiento de las condiciones adecuadas para la conservación y protección de los recursos naturales.

El cambio climático representa uno de los problemas ambientales que los científicos reconocen y más abordan en los periódicos. Este problema se plantea como la principal causa de la deforestación, la pérdida de la biodiversidad de especies vegetales y animales, las inundaciones y de algunos fenómenos naturales. Asimismo, se le atribuyen otras consecuencias, que, si bien ofrecen una visión integral de la problemática al tomar en cuenta los impactos en diversos ámbitos, se presentan en las notas periodísticas con escasos fundamentos científicos y con una visión alarmista y catastrófica.

Este sector en sus discursos reconoce la necesidad de educación (sin especificar sobre lo ambiental), al poner de manifiesto la carencia de conocimientos, de participación social, de concientización, de formas adecuadas de actuar y de mecanismos efectivos de información y comunicación, a fin de enfrentar los diferentes problemas del medio ambiente.

Comunicadores
En los titulares, en las columnas y en los artículos de los periódicos, cuya redacción es responsabilidad de los comunicadores (directores, editores, jefes de redacción e información, cabeceros o tituladores, columnistas y reporteros), el medio ambiente es significado como sinónimo de ecología y como naturaleza. Por otra parte, en los titulares y textos los comunicadores se refirieren a los problemas ambientales con expresiones como “deterioro del medio ambiente”, “devastación ecológica”, “amenaza”, “daño”, “riesgo”, “presión”, “desaliento”, “vulnerabilidad”, “impacto”, “efecto”, “catástrofe” y “desastre”.

Aun cuando los periodistas y articulistas tienen una visión ecologista y naturalista con respecto a los elementos que conforman al medio ambiente, abordan la problemática ambiental desde diferentes dimensiones. Esto no significa el desarrollo detallado de los diversos aspectos o que las interacciones entre ellos se considere una cuestión ambiental, ya que se refirieren a los problemas del medio ambiente como problemas de la naturaleza; razón por la cual señalan por separado los problemas del ámbito económico, social, político y ambiental. En cuanto a las soluciones de los problemas ambientales algunos periodistas las manifiestan a través de la expresión de lo “verde”.

Los encabezados de algunas notas, en especial de las notas relacionados con el tema del cambio climático, expresan una visión alarmista y catastrófica. Presentan un panorama sombrío, ubican los hechos en el presente inmediato y no especifican que se trata de pronósticos a largo plazo, como lo muestran algunos titulares: “La destrucción ambiental y humana ya es evidente”, “Cambio climático ‘ahoga’ islas”, “México ya resiente los efectos del cambio climático”, “Prevén debacle turística por el cambio climático”, “Ejercito de EU ve amenaza en calentamiento global”, “México, vulnerable ante cambio climático” y “Mal clima afectará la infraestructura”.

En algunas notas periodísticas los periodistas proponen acciones específicas para ayudar a disminuir las emisiones de gases contaminantes, en las que se involucra a los lectores, ya que se podían llevar a cabo en la vida cotidiana, aunque no se hace referencia explícita a la educación ambiental.

El desarrollo sustentable no es un tema recurrente en los discursos de los articulistas y columnistas al abordar las cuestiones ambientales, pero se aprecia que en algunos titulares los periodistas le dan a lo sustentable el carácter de “ecológico” y “verde”, como haciendo referencia a algo que es amable con el medio ambiente.

Partidos políticos
Para los partidos políticos el medio ambiente está representado por un conjunto de recursos naturales: bosques, selvas, especies animales y vegetales, océanos, manglares e hidrocarburos, a los que hay que “cuidar”, “defender”, “racionalizar”, administrar y legislar eficazmente. Además, le dan el carácter de “delitos” a algunos problemas ambientales, que son visualizados en un contexto regulatorio y administrativo. De esto se deriva también que perciban su solución como un asunto del poder legislativo y en general de las políticas públicas. Su discurso se dirige a propuestas de soluciones basadas en reformas a la ley para “endurecer las penas” y “castigar los delitos. También consideran las soluciones administrativas referentes al financiamiento de proyectos y obras, que favorecen al medio ambiente.

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM), único partido político en México que surgió de una ONG ecologista y que plantea como uno de sus principios fundamentales “el cuidado y conservación de la naturaleza y el medio ambiente”, carece en sus discursos periodísticos de acciones de investigaciones, de difusión de información y del establecimiento de alianzas con otros partidos o asociaciones civiles, para buscar soluciones a los problemas ambientales, como lo marcan los principios del partido. El PVEM, al igual que los demás partidos políticos, se refieren con dificultad a la educación ambiental y al desarrollo sustentable.

Funcionarios
En el sector gubernamental prevalece una visión fragmentaria y una percepción naturalista sobre el medio ambiente. En el contexto de las cuestiones ambientales se habla de lo “verde” o se utiliza la expresión “entorno natural”. Asimismo, los funcionarios conciben los problemas ambientales como “daños al medio ambiente”, “impactos ambientales”, “problemas” “delitos ambientales”y “riesgos”.

Las percepciones del sector gubernamental con respecto a las soluciones a la problemática ambiental se manifiestan a través de un discurso regulatorio en el que conciben a la legislación ambiental como el principal instrumento para la gestión del medio ambiente, por lo que en sus discursos de la prensa escrita plantean de manera continua la necesidad de fortalecer el marco jurídico en esta materia, a través de medidas coercitivas más severas. En menor frecuencia utilizan un discurso tecnocrático en el que se concibe la aplicación de nuevas tecnologías como una solución para disminuir problemas del medio ambiente; o un discurso de adaptación que promueve medidas de prevención, basadas en la detección de vulnerabilidad ante las amenazas de los efectos ambientales.

En los discursos de los funcionarios no prevalece el término educación ambiental. Hacen referencia a la “capacitación ambiental”, “educación ecológica”, “promoción de una nueva cultura”, realización de “campañas”, “cambio de actitud” y creación de “conciencia”. La mayoría de estas acciones tienen como factor determinante la promoción de procesos conceptuales (dar a conocer, informar, instalar letreros, distribuir videos, publicar folletos y difundir carteles).

Para algunos funcionarios el desarrollo sustentable significa beneficios ambientales y representa el control del aprovechamiento de los diferentes recursos del medio ambiente con una visión hacia el futuro. Es también concebido como una solución a diversos problemas, por lo que la preservación ambiental es contemplada como un aspecto relevante, refiriéndose de forma específica a aspectos de la naturaleza. Se observan casos en los que este sector integra el desarrollo sustentable en sus discursos únicamente para promover sus políticas públicas, sin definir los aspectos que ubican sus proyectos dentro de esta categoría. También, en determinados discursos los funcionarios utilizan el desarrollo sustentable para justificar sus posturas, aun cuando estas vayan en contra de la legislación ambiental.

Sector empresarial
El sector empresarial concibe al medio ambiente como una fuente inagotable de recursos naturales, considerados mercancías para diversos negocios, que se concretan en proyectos de inversión basados en su explotación y apropiación. Para la iniciativa privada el medio ambiente también representa el motor para promover artículos que forman parte de una “industria verde”, que ha impulsado el crecimiento de un nuevo mercado de productos de diversa especie. El sector empresarial percibe los recursos naturales como un instrumento de desarrollo económico que beneficia al país y, por supuesto, a ellos.

Para este sector los problemas ambientales se concretan principalmente a la contaminación del aire a través de la emisión de gases que producen los automóviles y por basura en las calles. No plantean estrategias concretas sobre el uso de tecnologías limpias ni proponen soluciones a la generación de residuos sólidos. En sus discursos sobre las soluciones a la problemática ambiental ofrecen sus productos orgánicos o derivados de la llamada “industria verde.

El cuidado del medio ambiente significa para los empresarios una fuente generadora de más recursos en potencia, ante lo cual han surgido diversos proyectos que podrían ofrecerles a los empresarios más beneficios económicos. Las cualidades que enaltecen de estos productos se refieren a que no contaminan, no dañan y cuidan al medio ambiente. Al ofrecer como soluciones las innovaciones de la “industria verde”, el aspecto económico no se hace a un lado, puesto que se enfatiza que el ahorro de los recursos naturales se traduce en el ahorro de dinero.

A través de acciones, a las que la iniciativa privada llama “prácticas de responsabilidad social”, algunas empresas difunden en la prensa escrita sus proyectos de cuidado de preservación del medio ambiente. Estas acciones, por las que las empresas son premiadas con el “Distintivo ESR (Empresas socialmente responsables)”, que otorga el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), pretenden incidir “positivamente en la gente, el entorno y las comunidades”. Sin embargo, estos programas se llevan a cabo por voluntarios de las empresas, con acciones que no comprometen los procesos de producción de este sector.

El sector privado concibe el desarrollo sustentable como una oportunidad de inversión rentable y de crecimiento económico, donde se busca el mejor aprovechamiento de los recursos naturales, en ocasiones sin tomar en cuenta su protección y el impacto ambiental que puede provocar su explotación. Los empresarios utilizan el término desarrollo sustentable de forma indiscriminada sin tener claro el concepto, pues con él tratan sólo de proyectar una imagen de responsabilidad ambiental.

Sector religioso
La Iglesia Católica concibe el medio ambiente como un “bien colectivo destinado a todos” y un recurso “a favor del hombre”. Este sector hace continuas referencias al “uso” que podemos hacer de los bienes naturales, por lo que no incluye a los seres humanos como parte del medio ambiente. La iglesia católica también se refiere al medio ambiente como un don de Dios y considera que el daño que se le ocasiona es una “ofensa”, una “maldad”, un “pecado grave” y un “insulto a Dios”, porque no lo “usamos” con respeto.

La Iglesia Católica percibe la problemática ambiental desde diversos ámbitos y no sólo desde el natural. Aunque su noción del medio ambiente es ecologista, su perspectiva de las causas, consecuencias y soluciones de la problemática ambiental, está orientada hacia aspectos políticos, económicos, sociales, tecnológicos, de salud y éticos. Por ello, en sus discursos hace diversas referencias a la importancia de la distribución equitativa de recursos y a la necesidad de cambiar los estilos de vida y los modelos de producción y de consumo.

Este sector ha manifestado su interés en que se busque el “progreso sostenible de los pueblos” y da relevancia a la necesidad de educación ambiental y de la participación social. En sus discursos proclama un mayor sentido de responsabilidad en el cuidado del medio ambiente como “un deber común y universal”, el cual, según precisa, surge del “destino universal de los bienes”.

Consideraciones finales
El discurso periodístico se produce en situaciones socioculturales determinadas, que hacen referencia a un contexto que es también historia. En algún tiempo el ecologismo formó parte de una tradición lingüística en todos los sectores de la sociedad; sin embargo, aun con este desvanecimiento de la imagen del ecologismo, el medio ambiente, que ha logrado incorporarse al discurso social y político, continúa sin ser concebido de forma integral, ya que las significaciones de los sectores se siguen inclinando hacia los aspectos de la naturaleza. La discusión sobre el medio ambiente es susceptible de convertirse en una discusión de lo natural sin el ser humano y sin las cuestiones sociales y culturales (Beck, 1998).

Estamos insertos en un “proceso de desplazamiento conceptual” (González 2007), el rumbo de la historia sigue en un continuo y acelerado cambio. Los contextos son otros, la realidad ambiental se ha ido también transformando y requiere de nuevas concepciones que den otra lectura de la realidad. El reto es que éstas no surjan como una fórmula, una moda o como el slogan de programas, proyectos y productos para el consumo. Desde que el concepto de desarrollo sustentable apareció en escena en la década de los 80’s con El Informe Brundtland, ha sido objeto de numerosas interpretaciones y usos que no siempre justifican su presencia en los discursos.

Los problemas se siguen acentuando y requieren la presencia de la educación ambiental. El surgimiento de nuevas nociones es parte de un proceso histórico lingüístico, pero debe significar un intento de innovar y de buscar otros caminos hacia una mejor relación con el medio ambiente. La diversificación del discurso se ha convertido en un obstáculo que dificulta la comprensión de los problemas ambientales y el planteamiento de posibles soluciones. La información clara, oportuna y eficaz tiene una función democratizadora, porque permite tomar las mejores decisiones. De igual forma, la pluralidad de discursos y de nociones debería marcar el camino hacia una visión crítica de la realidad, en lugar de ser origen de imprecisiones. La información es un valioso instrumento para formar sociedades críticas; sin embargo, es necesario aprender a utilizar lo teórico como aparato analítico que nos permita hacer nuevas lecturas de la realidad (González, 2007). Debemos encontrar puntos de convergencia conceptual, que pertenezcan a la sociedad y que no se constituyan en un recurso de poder de los medios de comunicación.

Las características discursivas de las notas periodísticas muestran la necesidad de establecer nuevos mecanismos de información y significación de los problemas ambientales globales, regionales y locales, con una visión integral, a fin de lograr la adopción de una actitud participativa y reflexiva, que derive en la toma de decisiones. Por ello es responsabilidad de los medios de comunicación realizar una tarea de investigación permanente; propiciar el acceso a la información ambiental oportuna, precisa y confiable; dar seguimiento a la información ambiental; contextualizar la información; impulsar la participación social; y promover acciones de prevención y adaptación. Representa un desafío para los comunicadores que desempeñan su labor en un medio como la prensa escrita, regido por intereses económicos y políticos, la redefinición de su tarea de investigación y el asumir su responsabilidad social con la educación ambiental.

Referencias
Pérez Agote, Alfonso (1979) Medio ambiente e ideología en el capitalismo avanzado. Madrid: Ediciones Encuentro, 223 p.
Beck, Ulrich (1998) La sociedad del riesgo. España: Paidós, 304 p.
González Gaudiano, Edgar (2007) Educación ambiental: trayectorias, rasgos y escenarios. México: Plaza y Valdés, 235 p.

[1] Licenciada en Periodismo por la Escuela de Periodismo “Carlos Septién García”. Egresada de la Maestría en Educación con Campo en Educación Ambiental de la UPN. Unidad 095. Azcapotzalco.
[2] Esta investigación la presento en el Análisis de los discursos ambientales en la prensa escrita de la Ciudad de México. Tesis de grado de la Maestría en Educación con Campo en Educación Ambiental. Universidad Pedagógica Nacional. Unidad 095. Octubre, 2008.

Propuestas viables de la Educación Ambiental para la escuela en general

José Luis Silverio Morales

Resumen
El actual deterioro del ambiente de nuestro país caracterizado por diferentes problemas tanto sociales como ecológicos, entre los que podemos destacar a la pobreza, educación carente de calidad, poco desarrollo científico, discriminación de nuestras etnias y otros grupos sociales, cultura vacía e intrascendente o bien la deforestación de selvas y bosques con su consecuente pérdida de biodiversidad, contaminación de suelos, cuencas hidrológicas y atmósfera, entre otros, nos obliga a realizar una gran reflexión sobre el acontecer en nuestro país y sobre lo que nos espera todavía si no somos capaces de aglutinar a una sociedad consciente y con una cultura amplia, que sea capaz de tomar decisiones que corrijan los errores y las causas de los problemas citados.

La escuela, de cualquier nivel educativo, nos ofrece la posibilidad de iniciar esta cruzada para formar alumnos y también maestros con una cultura amplia, con una plena educación ambiental que nos ofrezca la posibilidad de acceder a una mejor calidad de vida y a una mejor calidad ambiental.

Para tal fin, en este trabajo se proponen algunas alternativas viables de realizar desde cualquier aula y desde cualquier nivel escolar y representan una contribución que creo enriquecerá, junto con otras propuestas, esa firme idea que tenemos muchos docentes de que nuestra sociedad y país cambien.

Las propuestas que se abordan son las siguientes: retomar y promover los propósitos de la educación, promover una cultura científica, promover una alimentación sana, promover aprendizajes reflexivos en el aula, promover el conocimiento interdisciplinario y finalmente promover una conciencia ambiental. Todos ellos representan el acceso a una cultura amplia y trascendente y surgen desde la educación ambiental.

Introducción
A lo largo de casi tres décadas, desde su surgimiento, la educación ambiental como proceso educativo innovador y emergente, ha tratado de promover cambios de actitudes, generar conciencia ambiental, llevar a cabo acciones participativas de la sociedad, así como la formación de un pensamiento crítico, todo ello como respuesta a una crisis ambiental mundial, caracterizada por una serie de problemas que afectan tanto a la sociedad como a la naturaleza y a sus formas de interrelación. Sin embargo, esta propuesta educativa no ha tenido una proyección amplia como se quisiera debido a que aún no se contempla dentro de un plan nacional educativo o bien, como en el caso de la educación secundaria, su aplicación fue limitada y reducida a una Ecología poco desarrollada en las aulas.

En cuanto a la crisis ambiental es pertinente señalar sus causas y entre estas se encuentran un gran número de actividades y comportamientos humanos enmarcados en un modelo de desarrollo impuesto y altamente agresivo para los propios humanos, para el resto de especies y para el ambiente en general; que además se retroalimenta constantemente contribuyendo a su continuidad. Un modelo sobre el cual se debe reflexionar para reorientarlo o bien para adecuarlo a la necesidad inmediata de una población que aspire a una mejor calidad ambiental.

Es indudable, sobre todo en países como el nuestro, darnos cuenta de la desatención social de las mayorías (pobreza económica, inseguridad, falta de empleo, pobreza alimentaria, pobreza cultural, o la carencia de una educación de calidad así como de un desarrollo científico, entre otros) o bien la desatención en el cumplimiento de una política ambiental que frene la deforestación, la contaminación del ambiente, y la degradación de nuestros ecosistemas, o la desatención en la aplicación estricta de nuestra legislación ambiental.

Actualmente, formamos parte de un modelo de sociedad tecnológica-industrial, impulsada y promovida por los grandes grupos de poder que mantiene dominada, enajenada y mecanizada a una gran parte de la sociedad, de manera que nos imponen un tipo de educación, de cultura, de desarrollo económico, de política, de alimentación y hasta de entretenimiento, entre otras. Hoy en día es común notar la habilidad de niños y jóvenes al oprimir teclas de una computadora o bien detectar e imprimir información de todo tipo a partir del Internet en actitudes meramente mecanizadas, pero que dejan de lado el análisis y la reflexión obligados. Se dirá que muchas cosas que realizamos tienden a ser mecanizadas y esto es cierto, pero tratándose de información y conocimientos estos tienen que pasar por el tamiz de la razón. Otro ejemplo de esta mecanización ocurre en la escuela, donde aún es común encontrar prácticas conservadoras en las que el profesor da su clase ante un auditorio de alumnos que solamente escuchan y poco o nada participan; no se vislumbra algo innovador, y se sigue atemorizando a los alumnos con los tradicionales exámenes que solo promueven la memorización pero no el aprendizaje reflexivo, con lo cual se pierde la posibilidad de fomentar la actitud y actividad creadoras tanto del docente como del alumno.

Estamos en un mundo y una época donde el modelo de desarrollo impuesto nos obliga a “vivir rápido”, no hay momento para detenernos y reflexionar porque si lo hacemos créanme que se desmorona “el modelito”, todo transcurre aceleradamente, una buena película que hoy se exhibe mañana ya no está en la cartelera y nuestra sociedad se ve atiborrada de “basura” de todo tipo que ofrecen la televisión y el cine llamados comerciales, así como de literatura y comida chatarras; hoy se le llama artista a alguien que brinca y salta en un escenario, hoy se le llama “concierto” a cualquier bodrio de canciones frívolas e intrascendentes que interpreta un conjunto o individuo solista, hoy se le llama universidad a cualquier escuelita de mala calidad y de todo esto estamos saturados. Cierto que esta es una forma de cultura sí, pero muy reducida y poco edificante.

Ante los problemas señalados, consideramos que existe la posibilidad de hacer frente a esa cultura reducida e intrascendente a través de una educación ambiental más amplia y no reducida a lo ecológico, de manera que en las siguientes páginas se propondrán algunas alternativas viables de educación ambiental para la escuela en general.

Por otra parte, cuando señalo “alternativas viables de la educación ambiental para la escuela” hago referencia a conocimientos, actividades y acciones que pueden realizarse y promoverse desde cualquier aula y desde cualquier nivel escolar; no se pretende cambiar de improviso al modelo de desarrollo que prevalece, o pretender dejar de contaminar mecánicamente a partir de mañana, tenemos que buscar y analizar causas del deterioro ambiental así como calcular y prevenir nuevos efectos indeseados.

La educación ambiental es una cuestión de cultura amplia, de cultura crítica, de cultura científica. Esta educación ambiental debe actuar como un sistema de retroalimentación para la propia cultura y esto significa que promoviendo la educación ambiental se podrá general esa nueva cultura y esta a su vez promover y darle continuidad a la educación ambiental. Sin esa cultura amplia que todo individuo debe tener no podremos en algún momento tomar decisiones que cambien para bien de nuestra propia sociedad y la naturaleza.

La educación ambiental es un proceso gradual para lograr una cultura amplia y trascendente, capaz de generar una conciencia sobre el papel que juega la humanidad dentro de su organización social y en la interacción de ésta con la naturaleza, para atenuar o corregir los errores que deterioran a ambas.

Las propuestas
Es común que al leer libros interesantes nos quedemos con algunas ideas y muchas de ellas las queramos aplicar en nuestra vida cotidiana o en nuestro quehacer profesional, en este caso, para nuestra noble tarea de enseñar pero también de seguir aprendiendo. Esto viene a colación porque algunas de las propuestas que a continuación señalo, ya en otros foros o momentos se habrán tomado, por ejemplo, los objetivos de la educación creo que todos los conocemos, tal vez, el intento que hago es el de integrar diferentes ideas para trabajarlas en la escuela bajo el cobijo de la educación ambiental, y hay desde luego algunas ideas propias.

Promover objetivos de la educación en la escuela.
Son varios los objetivos que pretende la educación pero haré énfasis en tres de gran importancia. Uno de ello se refiere a crear identidad nacional. Pero, ¿Que nos identifica como mexicanos, más allá de pertenecer a un territorio que geográficamente se llama México? Es importante conocer con amplitud nuestra propia cultura independientemente de la influencia que tengamos de otras culturas y aquí generalmente lo que ocurre es que nos identificamos con la vestimenta charra, con el chile y con nuestro folclor o bien con las grandes construcciones de nuestra cultura mexicana antigua, lo cual no es malo pero deja de lado muchas otras cosas y además realmente no se conoce a fondo la importancia artística, artesanal y arquitectónica de lo anterior.

Poco se sabe de nuestras etnias y su cultura, las que actualmente sobreviven y representan bastiones de resistencia ante los aspectos negativos de una cultura impuesta. Poco a nada se da a saber en la escuela acerca de mexicanos contemporáneos que actualmente desarrollan actividades trascendentes en el mundo de la ciencia, de la pintura, de la escritura, la música o de la información. En cambio se conoce la trayectoria de futbolistas, de gente de la farándula y de nota roja que llena diariamente los espacios informativos pero que deja vacío el espacio de una cultura más amplia. No se conoce la labor que desarrolla un Francisco Bolivar (biotecnólogo), Rolando Villazon (tenor), Carlos Prieto (chelista y compositor), Francisco Toledo (pintor), Paco Ignacio Taibo y Carlos Monsivais (escritores), Jaime Sabines qepd (poeta), Enrique Diemecke (director de orquesta), Carmen Aristegui (periodista crítica), Julieta Fierro (astrónoma), Cristina Pacheco (comunicadora social) o Mario Molina (premio Nobel), por citar solo algunos ejemplos. Son estas culturas autóctonas, que afortunadamente aún sobreviven y un pequeño grupo de mexicanos destacados los que nos dan identidad nacional y debieran ser reconocidos por todos nosotros sobre todo por cuanto a las obras que realizan y que mejor que la escuela para empezar. Y aquí retomo otro de los objetivos de la educación que es el de extender la cultura universal y conocer igualmente la labor que otros personajes realizan en el mundo para ampliar la cultura de nuestros alumnos, en términos de buen cine, buen teatro, pintura, escultura, buena música, buena literatura y televisión educativa.

Un tercer objetivo de la educación es la de formar personas críticas y creativas. Realmente en la escuela actual no se atiende este principio, las personas críticas se forman a partir de una cultura amplia, pero difícilmente a partir de una cultura reducida. La crítica, la creatividad y la propuesta surgen a partir tanto de la integración como del análisis de la información y de los conocimientos que obtenemos en la vida diaria y en la escuela. En el aula tenemos que hacer el ejercicio de integración de los conocimientos propios de cada disciplina, para que no aparezcan dispersos, pero sobre todo para que tengan un significado importante en nuestros alumnos.

Bien podríamos iniciar revisando otros objetivos de la educación para realmente ponerlos en práctica desde cualquier aula y desde cualquier nivel educativo ya sea básico o universitario.

Promover una cultura científica
Es común en nuestros época y en nuestro país atender las aberraciones de adivinos, astrólogos y promotores de “fin a todos los problemas” así como de horóscopos o bien a atender las maravillas que hacen ciertos cosméticos o químicos, sin ningún recato ni análisis. Igualmente surgen industrias extranjeras que venden a precios caros productos que contienen minerales y vitaminas para mantener una buena salud, mismos nutrientes que podemos encontrar en los vegetales comestibles y a un menor precio. Ni se diga la intromisión, en nuestra vida diaria, de sectas y nuevas religiones y de la pseudociencia, las cuales continuamente encuentran eco en nuestra sociedad, pero, en cambio es clara la ausencia de una cultura científica. La anterior aseveración perecería una contradicción, cualquier docente diría que se enseña conocimientos científicos de diferentes disciplinas en la escuela y esto es cierto, pero está faltando la actualización y la integración de los mismos.

¿Que otra cosa falta para concretar estos conocimientos de la escuela y para que los alumnos analicen cualquier cosa bajo la lupa de la ciencia? Hace falta la práctica, el ensayo de laboratorio, prácticas que además interesen a los alumnos, que los haga recobrar sus capacidades de asombro, de análisis, de preguntar y preguntarse por que ocurre tal o cual proceso. No estamos generando una cultura científica en la escuela, solo estamos dando conocimientos dispersos de diferentes disciplinas, pero son incompletos. Es común encontrar que en muchas escuelas no se realizan prácticas de laboratorio de materias como la Química, la Física o la Biología, menos aún se relacionan los conocimientos de estas materias con quehaceres científicos actuales, algo que llamaríamos el “estar al día”.

En nuestro país existen más de diez revistas científicas de divulgación a las cuales la mayoría de estudiantes no tiene acceso, pero facilitar este acceso es labor de nosotros los docentes. Los centros para maestros son una alternativa. No se trata tanto de formar científicos, si algunos de nuestros alumnos lo llegan a ser será trascendente, pero, si es importante que todos ellos tengan una cultura científica con la finalidad de mantener bien informados a los alumnos, será también, una forma de promover la formación de alumnos críticos y propositivos. Constantemente se hace referencia a que los niños y jóvenes son el futuro de nuestro país, creo que no son el futuro deben ser el presente y tienen toda la capacidad para analizar, discutir y elaborar propuestas, siempre y cuando se desarrolle en ellos una cultura científica como parte de esa cultura amplia a la que debe aspirar todo ser humano.

Promover una alimentación sana
Actualmente las tiendas de autoservicio que proliferan por todas partes ofrecen una gran cantidad de alimentos industrializados, la gran mayoría de ellos de dudosa calidad alimentaria, por lo general contienen grandes cantidades de sustancias llamadas aditivos (conservadores, potenciadores de sabor, edulcorantes, emulgentes, coagulantes, etc.) o bien tienen exceso de grasas y carbohidratos. Por todos nosotros son bien conocidos las pizzas, hamburguesas y refrescos que están afectando la salud de millones de mexicanos y por otra parte enriqueciendo cada vez más a las industrias que elaboran esos productos. Finalmente, estas industrias hacen un negocio redondo cuando la población al enfermar se ve obligada a comprar los medicamentos de las grandes industrias farmaceúticas para controlar los efectos negativos en su salud. y algo que es peor, a la luz de y con el beneplácito de las autoridades encargadas de proteger la salud de la población. Es común ver en los botiquines de casa a los antiácidos, los analgésicos y otros productos.

Considerando lo anterior es importante que los docentes de cualquier ciclo escolar conozcan esta problemática y desde el aula promuevan el consumo de una alimentación sana basada en los alimentos naturales y con disminución de los industrializados. Es claro que muchas enfermedades de los humanos pueden tener un origen genético, pero otras son definitivamente provocadas por una alimentación inadecuada y esto es lo que se debe atacar desde la escuela indicando a los niños y a los papas de los niños la práctica del consumo reducido de grasas de origen animal y anteponer el consumo de los aceites vegetales, así como de frutas, hortalizas frescas y cereales integrales. Así también, se deberá insistir en la reducción del consumo de sal y azúcar refinada y todo lo anterior complementado, con ejercicio y actividades al aire libre ya que los niños y adultos de la actualidad se han vuelto sedentarios lo cual puede agudizar o incrementar el riesgo de enfermedades como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, los problemas cardiovasculares, las alergias y desordenes digestivos. Tengamos presente que carece de sentido crear una sociedad enferma, la cual verá afectada, además, su productividad, su economía y en general su calidad de vida.

Promover aprendizajes reflexivos
En la introducción de este trabajo se señaló la importancia que cobra el proponer un nuevo tipo de enseñanza-aprendizaje para dejar a un lado el tipo de enseñanza tradicional en la que el alumno solo escucha la clase y elabora apuntes; debe quedar claro que muchas actividades de los seres humanos evolucionan con gran rapidez y sin embargo la educación que impartimos queda desfasada, en otras palabras, nuestra actual educación se da en medio de muchas actividades nuevas que distraen la atención de los alumnos y por lo tanto la escuela y su proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser dinámico, ampliamente reflexivo y mantener el interés de los alumnos, para esto los maestros deben utilizar estrategias didácticas que tengan como principal desarrollo las actividades de los alumnos basadas en propósitos que indiquen con claridad las actividades de aprendizaje que ellos realizarán. También será importante procurar que en el caso particular de la enseñanza de las ciencias naturales los conocimientos teóricos se complementen con actividades o ensayos de laboratorio.

En el caso de los exámenes estos se pueden sustituir por evaluaciones continuas que consideren la continua y permanente participación de los alumnos en el aula.

El pedagogo e investigador educativo David Perkins, señala la importancia de promover en los alumnos tres factores importantes: retención del conocimiento, comprensión del conocimiento y uso activo del conocimiento. También, atinadamente indica que “lo que nos hace falta en cantidades colosales, no es el conocimiento, sino el uso del conocimiento” y “la necesidad de escuelas que giren en torno al pensamiento y no solo entorno al conocimiento y la memoria”.

Desde luego para llevar a cabo este cambio se requiere del maestro, del maestro que tenga la vocación y el compromiso con la educación y que sea capaz de hacer uso de su creatividad y con la ayuda de herramientas pedagógicas como por ejemplo, las secuencias didácticas o el planteamiento de problemas donde los alumnos analicen, discutan y propongan soluciones.

Promover el conocimiento interdisciplinario
La educación ambiental no es una disciplina, es en cambio, un proceso educativo integrador y esto significa que promueve los aprendizajes relacionados con el ambiente a partir de la interacción de contenidos de más de una disciplina. Enrique Leff (1995) nos define a la educación ambiental como “un saber emergente que atraviesa todas las disciplinas y a todos los niveles del sistema educativo, demandando la articulación de diferentes ciencias, saberes y disciplinas”, de manera que la interpretación que podemos dar a esta definición es en el sentido de señalar que una gran cantidad de conocimientos propios de cada disciplina podrán relacionarse con los de otras disciplinas con la finalidad de comprender con claridad hechos y fenómenos referentes al ambiente. No basta con saber, por ejemplo, el nombre de un contaminante químico, sino que será necesario conocer sus efectos en un organismo, en una población o en un ecosistema; conocer la causa de su generación, saber del tratamiento o manejo que requiere para su menor impacto o bloqueo y bajo este análisis será necesaria la participación de diferentes disciplinas.

Es común que en la educación ambiental se analicen diferentes problemas ambientales tales como la pobreza, afectación de la diversidad cultural, pérdida de biodiversidad, deforestación, contaminación, etc., pues bien, estos problemas demandan para su comprensión la articulación de diferentes ciencias y será necesario atenderlo desde la escuela.

Promover la formación de una conciencia ambiental
Es importante hoy en día reconocer la existencia de una gran cantidad de problemas ambientales, estos se refieren a aquellos relacionados con la sociedad o los que se dan en la interacción de la sociedad con la naturaleza. Pero más allá de su reconocimiento se requiere analizar sus diferentes causas con el fin de proponer alternativas para atenuar las causas generadoras, aminorar los impactos negativos o prevenir los riesgos y evitar los peligros por su continuidad. Esta actitud y principio es fundamental dentro de la educación ambiental y es precisamente la actitud que nos debe conducir a la obtención de una conciencia ambiental.

Las áreas donde incide la educación ambiental pueden ser entre otras las siguientes: la conservación y protección del ambiente, la disminución de la pobreza, el reconocimiento de nuestra diversidad cultural, la alimentación sana, la promoción de la salud, el conocimiento de nuestra biodiversidad, la legislación ambiental o el conocimiento actual de los diferentes efectos negativos sobre el ambiente, producto de las alteraciones y modificaciones al mismo. Será necesario establecer las causas que producen efectos negativos en el ambiente y como estos efectos pueden, a su vez, ser causa de otros efectos. Por ejemplo, los medios construidos o desarrollados requieren del consumo de energía proveniente de combustibles fósiles. Esta puede ser la causa de la contaminación atmosférica como efecto, pero ésta puede ser causa del “efecto invernadero” y este fenómeno trae consigo el sobrecalentamiento de la superficie terrestre y a su vez ser la causa del cambio climático y aquí no termina el problema, resulta que este cambio puede ocasionar innumerables problemas o efectos en la sociedad, al afectar la salud de la población, la economía de una región o un país, etc. o bien tener efectos sobre la naturaleza de los cuales tenemos varios ejemplos. De manera que es este pensamiento complejo el que se debe buscar en el aula o sea el análisis de todas las causas y efectos posibles que aparecen en los problemas ambientales.

Cuando ocurre el análisis de la complejidad se accede a una conciencia ambiental y se determinan acciones que incidan en los diferentes procesos de causa y efecto, de aquí entonces surgirán medidas conscientes como el ahorro de agua y energía, la reforestación, el consumo que cubra necesidades reales, la disminución y tratamiento de residuos, la alimentación sana, el reconocimiento de la importancia de la diversidad cultural y biológica, la comprensión de los servicios que prestan los ecosistemas, entre otras.

Conclusión
Las propuestas anteriores son posibles de realizar y promover en el aula, son cuestiones prácticas que pueden desarrollarse con el compromiso de los maestros y con alumnos motivados por los propios docentes; representan una forma de educar ambientalmente y representan un intento de cambio real en la manera de enseñar y aprender, no es imposible rescatar y poner en práctica los propósitos de la educación, tampoco lo es el promover una cultura amplia y trascendente o el consumo de una alimentación sana; o bien alcanzar el aprendizaje reflexivo o generar en los educandos una conciencia ambiental, finalmente nadie negaría que esto es importante para el desarrollo de los alumnos y positivo para el contexto social y natural donde se ubican. En síntesis, esta es una propuesta surgida desde la educación ambiental.

Bibliografía
Leff Enrique. (1998). Saber ambiental: sustentabilidad, racionalidad, complejidad, poder. Siglo XXI editores-PNUMA. México.
Nestle Marion. “Dietética elemental” en Revista Investigación y Ciencia. Edición española de Scientific American. Numero 374. Noviembre de 2007.
Mérien Désiré. (1994). Las claves de la nutrición. Editorial Océano-Ibis. Barcelona, España.
Odum E. (1995). Ecología: peligra la vida. Editorial Interamericana McGraw-Hill. México.
Perkins David. (2000). La escuela inteligente. SEP-Gedisa. México.
Schmelkes Sylvia. (1992). Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. SEP-Biblioteca para la actualización del maestro. México.

miércoles, 7 de enero de 2009

El docente de Educación primaria y la Educación Ambiental

Alma Rosa Suárez Ruiz

Resumen
Tanto a nivel nacional como internacional se reconoce la importancia de la educación ambiental para enfrentar los retos que la crisis ambiental actual nos presenta. Sin embargo, los profesores de educación primaria, quienes son los directamente responsables de abordarla en el aula, requieren de procesos de actualización docente que fortalezcan sus enfoques, visiones y concepciones en relación con este campo de estudio, que les permitan reconocer la intrincadas interrelaciones que la humanidad tiene con todos los elementos de su medio ambiente.
Ante esto, se proponen una serie de estrategias que buscan aprovechar los espacios institucionales con los que cuentan las escuelas primarias, para ofrecer a los docentes, elementos que los ayuden a trabajar la educación ambiental de una manera más holística y contextualizada, que promueva individuos más críticos y reflexivos capaces de buscar mejores formas de relacionarse con el entorno y responder más adecuadamente a los retos que en la actualidad enfrentamos.

Introducción
En el inicio de este siglo, los seres humanos nos enfrentamos a avances científicos y tecnológicos que si bien, en cierto sentido, han mejorado nuestras condiciones de vida, a su vez, han modificado el ambiente, nuestros hábitos y costumbres y las formas de ver e interpretar el mundo y de relacionarnos con él. Este vertiginoso desarrollo ha traído consigo también nuevos problemas en aspectos sociales, económicos, políticos y ambientales.
En este marco de crisis ambiental, se ha reconocido, en múltiples foros nacionales e internacionales, la importancia que tiene la educación ambiental como un camino viable para la construcción de mejores relaciones de la humanidad con el entorno[1]. En este contexto, un espacio importante de acción de la educación ambiental es la escuela como institución social.
A pesar de que en México, a nivel institucional, se han realizado diversos esfuerzos para insertar a la educación ambiental dentro del currículum de educación básica, no se ha logrado una consistencia con los enfoques y visiones que actualmente se recomiendan en los foros internacionales[2].
Siendo los docentes frente a grupo los que directamente desarrollan el currículum y abordan los contenidos de educación ambiental con los alumnos, recae en ellos la responsabilidad de trabajarla de acuerdo a las exigencias de la crisis actual.
¿Qué papel están jugando actualmente las escuelas y específicamente los maestros desde las aulas en la conformación de las relaciones que establecemos con el entorno? ¿Cómo perciben los docentes estas situaciones de crisis ambiental? ¿Conocen las intrincadas interrelaciones que la conforman? ¿Tienen los elementos básicos para trabajar la educación ambiental como parte de un currículum de educación primaria? ¿Requieren de procesos de formación docente que fortalezcan sus prácticas didácticas diarias sobre todo las relacionadas con la educación ambiental?
Nuestra posición es, que los maestros de educación primaria requieren de elementos formativos que los ayuden a ampliar sus enfoques, visiones y concepciones con respecto a la educación ambiental, que redunden en prácticas didácticas más acordes al contexto actual y los retos que nos presenta.
Es así como se plantean una serie de estrategias buscando aprovechar los espacios que dentro de la normatividad se proporcionan, para impulsar en los docentes procesos formativos, que amplíen sus visiones y concepciones del campo, y los ayuden a obtener elementos que se reflejen en prácticas didácticas más contextualizadas y holísticas, que propicien alumnos más reflexivos y críticos, con elementos y habilidades que los ayuden en la búsqueda de una mejor calidad de vida, una relación más armónica con su medio, y capaces de enfrentar los retos que el momento actual les exige.

Evolución de la educación ambiental
La educación ambiental, desde su aparición como campo de estudio, alrededor de la década de los sesentas en el siglo pasado, ha mantenido una evolución constante, que se puede seguir a través de los diversos foros internacionales que se han llevado a cabo en diferentes partes del mundo, en cuanto a enfoques y conceptos, que van, de una visión netamente conservacionista o ecológica, pasando por otra, encaminada a la solución de problemas con un carácter interdisciplinario, hasta lo que hoy predomina en el ámbito internacional, que es una educación encaminada al Desarrollo Sustentable.
Se puede observar su evolución, de una interpretación antropocéntrica a una biocéntrica, con un cambio de actitud, participación y compromiso en una nueva relación sociedad–naturaleza y la necesidad de incorporar el concepto de sustentabilidad y calidad de vida a través de propuestas pedagógicas que fomenten el compromiso, la responsabilidad y la participación ciudadana.
En 1992 en La Conferencia Mundial de las Naciones Unidas en Río de Janeiro, Brasil, conocida como Cumbre de la Tierra o Cumbre de Río se establece un plan de acciones medioambientales concretas conocido como Agenda 21. En este documento, se establece como indispensable a la educación ambiental, para la modificación de actitudes y comportamientos, que debe ir más allá de aspectos físicos y biológicos para enfocarse en aprender a vivir basados en aspectos de justicia social y de sustentabilidad ecológica, introduciéndola en todos los niveles escolares y reexaminando los programas y métodos de educación. “Es un acto político, basado en valores para la transformación social” (González 1997: 12) con una perspectiva sistémica, en su contexto social e histórico, que debe tomar en cuenta y abordar de esta misma manera aspectos primordiales para el desarrollo del hombre y su medio ambiente como población, paz, derechos humanos, democracia, salud, hambre y degradación de la flora y la fauna.
El nuevo enfoque de la educación ambiental busca ayudar a todos los individuos a reflexionar y a actuar en su propia comunidad través de la adquisición de conciencia, compromiso, actitud crítica, y participativa, en donde sean capaces de explorar las complejidades y las implicaciones de la sustentabilidad y las fuerzas ambientales, tecnológicas, sociales, económicas y políticas con las que se relaciona. Se busca trabajar esta educación desde aspectos humanos relacionados con apropiación de bienes comunes, equidad nacional e intergeneracional, huellas ecológicas nacionales y regionales, crecimiento cualitativo, en vez de cuantitativo y cuestiones raciales y de clase. (Tilbury, 2001)

La educación ambiental en la educación primaria hoy
En lo referente a la educación formal en México, se han llevado a cabo, a nivel institucional, diversos esfuerzos para insertarla dentro del currículum, sobre todo en los niveles de educación básica, con diferentes enfoques y conceptualizaciones. En la más reciente reforma a los Planes y Programas de Estudio de Educación Primaria, en 1993, se hace un esfuerzo por integrarla tratando de equilibrar la formación y la información encaminándola hacia el desarrollo sustentable y buscando modificar la visión antropocéntrica. No se conforma como una asignatura, sino que se establece como contenidos insertos en varias de ellas. Según un análisis más detallado de los enfoques y niveles de manejo de los contenidos en los libros de texto, realizado por Barrera (1999), no es tratada como una dimensión que abarque todas las asignaturas, no se logra un tratamiento homogéneo en todos los grados escolares, los niveles de conceptualización son diferentes, incluso en algunos grados, contradictorios y descontextualizados.

Prospectivas
La educación ambiental en el ámbito escolar debe ir más allá de los contenidos, debe buscar transformar actitudes y recuperar valores con un tratamiento transversal en todos los contenidos educativos. Roth (2000) propone para esto, “relacionar lo biológico con lo sociocultural y lo económico, definiéndolos como elementos transversales porque atraviesan todo el proceso educativo de tal manera que se encuentran siempre presentes en las competencias de las diferentes áreas del conocimiento, en los contenidos como temas concretos y en la práctica escolar en forma de actividades de aula”. También establece que “transversalizar es suponer la organización de las condiciones pedagógicas para poner en contacto al estudiante con su realidad inmediata en toda su complejidad, integralidad e interdependencia, con el propósito de generar conocimientos sobre su naturaleza y características, promover valores y actitudes para juzgar y adoptar una postura personal respecto a esa realidad y propiciar prácticas para transformarla en beneficio de la sociedad en su conjunto”

Aunque en el Plan y Programas de Estudio se marcan contenidos relacionados con la educación ambiental, y tanto en los libros de texto como en los Libros del Maestro se dan algunas orientaciones acerca de cómo trabajarlos, no hay un enfoque claro y consistente para su abordaje. Es aquí donde la participación del docente al ejercer su práctica, es la clave que puede marcar la diferencia entre un tratamiento simplista, ecológico, y descontextualizado, a un abordaje integrador, con visión holística, promotor de actitudes críticas, participativas y solidarias.
Por estos motivos se inició una investigación dentro de un plantel de educación primaria para detectar necesidades de formación en los docentes, sobre todo relacionadas con la educación ambiental y, en consecuencia, se propone la aplicación de estrategias en la búsqueda de aportar propuestas de solución al problema planteado. Una de las principales, será la realización de un taller coordinado por la C. Directora del plantel, dirigido a los docentes en el que se promoverá el análisis de la crisis ambiental global, su reflejo como la crisis ambiental local que enfrenta la comunidad escolar, la autorreflexión sobre su práctica docente, la propuestas en colegiado de acciones para la disminución o solución de problemáticas y la propuesta de trabajar la educación ambiental transversalmente.

Objetivo General
Con base en todo lo anterior la investigación tiene como objetivo general:
Fortalecer las prácticas didácticas de los docentes de educación primaria vinculadas con la educación ambiental a través de estrategias de apoyo e impulso a sus procesos formativos.

Objetivos específicos
Analizar las situaciones didácticas con las que son abordados los contenidos relacionados con la ea, por los docentes de la escuela.
Explorar a través de diversos instrumentos, cuáles son los enfoques y concepciones relacionados con la educación ambiental que los docentes manejan.
Determinar necesidades de fortalecimiento de la formación profesional en relación con la educación ambiental en los docentes del plantel.
Diseñar y planear estrategias que fortalezcan su visión en relación con la educación ambiental.
Aprovechar los espacios temporales dentro de la labor docente en los que se pueden aplicar estrategias de formación profesional.
Evaluar el impacto de la aplicación de dichas estrategias, en las prácticas didácticas de los docentes.
Aportar estrategias de formación docente aplicables a diversos centros de educación primaria que contribuyan a un más adecuado desarrollo de la educación ambiental dentro de su currículum

Referente empírico
El referente empírico para esta investigación serán las prácticas didácticas relacionadas con la educación ambiental y las diferentes formas de expresión que generen (oral, escrita, actitudinal), de los docentes de la escuela primaria oficial “Magisterio Mexicano” turno matutino, ubicada en la Delegación Azcapotzalco, en el Distrito Federal.
La escuela cuenta con 12 grupos, dos por cada grado escolar y una población aproximada de 270 alumnos. Se encuentra ubicada en una colonia de nivel medio bajo, que presenta problemas de inseguridad, drogadicción, tránsito excesivo y otros. Los padres de familia tienen en general, un nivel de estudios entre educación secundaria y el medio superior. Las familias presentan en alto número problemas de disfuncionalidad, o monoparietalidad.
El personal docente que labora en este plantel tiene características variadas en cuanto a edades, formación docente y años de servicio. Estas características, son propicias para darle validez a la investigación que se pretende realizar y a la vez tener la oportunidad de ser aplicada en otras escuelas del D. F. con características similares.

Metodología
Para la presente investigación se utilizará el método de la investigación-acción, porque busca acercarse a la realidad de manera flexible, para interpretarla considerando el contexto específico en el que se da el fenómeno estudiado. La investigación-acción busca interpretar la realidad, entenderla y participar activamente en ella. Este método promueve también la participación directa de los actores, docentes e investigadores a través del abordaje de problemas concretos de su entorno, lo que propicia procesos autorreflexivos en los que examinen críticamente sus propias prácticas y en consecuencia, se comprometan con su realidad y participen activamente en propuestas de mejora.
Para la realización de la investigación se utilizarán diversas técnicas de investigación como la observación, entrevistas, análisis documental, etc. y diversas herramientas de corte cuantitativo y cualitativo. El análisis e interpretación de los mismos se llevará a cabo a través de métodos de análisis de corte hermenéutico-dialéctico, que nos permitan dilucidar de diversas expresiones, lenguajes o formas simbólicas, las ideas, enfoques o concepciones relacionados con la educación ambiental que manejan los docentes y alumnos del plantel. Para dicha interpretación no se debe pasar por alto el contexto histórico-social en el que se producen.

Estructura del taller
El taller está organizado, por las características espacio-temporales que ofrece la escuela, en sesiones cortas, que se propone trabajar dentro de las actividades del Consejo Técnico Consultivo. Se encuentra dividido en cinco sesiones básicas que a continuación se describen:

Dosificación
Dentro de cada unidad se desarrollarán los siguientes temas y actividades:

Unidad I: La escuela y el maestro en el Sistema Educativo Nacional.
Lectura, exposición y análisis del texto “El ocaso de la escuela” Follari (1996).
Lectura, exposición y análisis del texto “Un puente entre la vida y la escuela” Ander-Egg (1995).
Reflexión e intercambio de opiniones sobre las características de los niños de hoy, el contexto en que nos desenvolvemos y la relación con su práctica docente.
Análisis de resultados obtenidos en la escuela a través de diversos instrumentos como Enlace y pruebas aplicadas por el sector escolar.
La función social del maestro y su autonomía dentro del aula.
Presentación en Power point de la reflexión “El relato imaginario”
Presentación y análisis de mapas conceptuales sobre los textos “La naturaleza de la teoría del currículum” Kemmis (1993), “Ensayos sobre la problemática curricular” Díaz Barriga, A. (1991) y “Currículum, innovación y necesidades nacionales” Furlán (1996).
Reflexiones acerca de la situación actual que enfrentan desde sus aulas, sus posibilidades de acción y oportunidades de mejora.
El proceso educativo desde diferentes teorías psicológicas.
Presentación, análisis y discusión del texto: “Implicaciones educativas de seis teorías psicológicas” (CONALTE, 1998).
Análisis y reflexión sobre nuestra propia práctica docente.

Unidad II: Crisis ambiental global como resultado del actual modelo de desarrollo.
Presentación del video “interacciones”
Opiniones, comentarios y reflexiones acerca de la relación sociedad-naturaleza.
Procesos globalizadores en los ámbitos político-económico-social.
Manifestaciones de la crisis ambiental: explotación de recursos, deterioro ecológico, calentamiento global, extinción de especies.
Presentación en power point “Ameno”
Reflexiones sobre la forma en que los procesos globalizadores nos envuelven, los beneficios y perjuicios de los mismos y la necesidad de actuar crítica y reflexivamente.
Reflexión y comentarios sobre la influencia del maestro en la concepción que el alumno se forma de su ambiente y la relación que establece con él.

Unidad III: La escuela, reflejo de la crisis ambiental.
Presentación del video corto “Los niños aprenden con el ejemplo”
Elaboración de un collage sobre la crisis ambiental que vivimos.
Manifestaciones de la crisis ambiental local: desintegración familiar, consumismo, desempleo, desesperanza, violencia, drogadicción, escasez, de agua, etc.
- Comentarios sobre los problemas que se viven en la comunidad y en nuestras aulas.
- Identificación por equipos de la relación de estos problemas con la crisis ambiental global.
- Elaboración por equipos de un mapa mental de las interrelaciones de cada una de las manifestaciones de esta crisis.

Unidad IV: La transversalidad como forma de abordaje de la educación ambiental en el currículo de educación primaria.
- Exposición ¿Qué es la transversalidad y cómo se puede trabajar la educación ambiental transversalmente en el currículum de educación primaria?
Diseño y aplicación de secuencias didácticas para trabajar contenidos de educación ambiental transversalmente con un enfoque holístico.
Por equipos de grado realizar la planeación de una secuencia didáctica y de una semana de trabajo en donde se trabaje la educación ambiental transversalmente.
Puesta en operación de la planeación diseñada.

Unidad V: Seguimiento y apoyo a la aplicación de la planeación realizada en la
unidad anterior.
Exposición y comentarios sobre la dudas, dificultades que se presentaron, aciertos y desaciertos vividos.

Unidad VI: Evaluación de las secuencias didácticas aplicadas.
Análisis de resultados.
Reflexiones y conclusiones.

Evaluación del taller
La evaluación será un proceso continuo a lo largo del taller y tendrá como finalidad el ajuste, la modificación y reorientación del desarrollo del taller de acuerdo a las situaciones que se presenten.
Se llevará a cabo a través de guías de observación, cuestionarios de opinión, elaboración de collage, mapa mental y redacción de conclusiones por los participantes del taller.

Bibliografía
Barrera, A. (1999) Tesis: La educación ambiental en los nuevos libros de texto de educación primaria elaborados en 1993 para el Distrito Federal. México, UPN, Unidad 095.
Brundtland, G. (1987) Nuestro futuro común. ONU
Delors, J. (Comp)(1996) La educación encierra un tesoro. México, UNESCO
Díaz Barriga, A. (1991) Ensayos sobre la problemática curricular. México, Trillas
De Alba, A. (1997) "Currículum de primaria, contenidos ambientales y educación informal"; en Educación y cambio A. C. (1997) La escuela y la educación ambiental. Cero en conducta, No. 44. Año 12, Abril. México.
Follari, R. (1996) ¿Ocaso de la escuela? Argentina. Editorial Magisterio del Río de la Plata.
Furlán, A. (1996) Currículum, innovación y necesidades nacionales.
González, M.C. (1997) Principales tendencias y modelos de la Educación Ambiental en el sistema escolar. Revista Iberoamericana de Educación. Educación Ambiental Teoría y Práctica. No 11 pp. 7
Kemmis, S. (1993) El currículum, más allá de la teoría de la reproducción. 2ª edición. Madrid, Morata.
Mrazek, R. ed. (1996) Paradigmas alternativos de investigación en educación ambiental. México. Universidad de Guadalajara (UDG), Asociación Norteamericana de Educación Ambiental (NAAEE), Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP).
ONU (1992) Agenda 21.
Roth, E. (2000) Medio ambiente como transversal en la educación formal: algunos apuntes en la experiencia boliviana. En Tópicos en Educación Ambiental, año 2, núm. 6, pp. 27-34.
SEP, CONALTE (1998) Implicaciones educativas de seis teorías psicológicas. Cuadernos Pedagógicos. Época IV, año 3, Núm. 9, enero-marzo.
____, Subsecretaría de Servicios Educativos para el D. F. (2000) Plan y Programas de Estudio. Educación Primaria.
Tilbury, D. (2001) Reconceptualizando la educación ambiental para un nuevo siglo. Tópicos en Educación Ambiental, Vol. 3, Num. 7, pp. 65-73

[1] Véase Informe Brundtland, Agenda 21, Informe UNESCO “La educación encierra un tesoro” y otros.
[2] Para ampliar información véase Barrera (1999)